La protección de la maternidad en el ámbito laboral rural y agropecuario. Legislación comparada

Autor: Jorge D. Díaz

Fuente: REVISTA DE DERECHO LABORAL Y DE LA SEGURIDAD SOCIAL de Abeledo Perrot- Cita papel RDLSS 2011-17-1513

 

SUMARIO:

I. Introducción.- II. Legislación internacional y nacional.- III. Lactancia materna.- IV. Perspectivas futuras.- V. Conclusiones.- VI. Vertientes bibliográficas

 

I. Introducción

La injerencia de las mujeres en el mercado laboral en las últimas décadas se ha ido acrecentando. Conforme al INDEC, durante la década de 1990 la tasa de actividad femenina en la República Argentina creció un 13% y entre los años 1990 y 2006 se acrecentó del 43,2 al 48,6%.

Hoy el 61,2% de las madres en la Argentina participan en el mercado laboral, ya sea porque están ocupadas (55,7%) o porque buscan activamente trabajo, aunque momentáneamente no lo encuentren (están desocupadas: 5,5%).

Catalina Wainerman, en su trabajo sobre “Mercado de trabajo, familias y género”, del año 2003, indica que “La inserción femenina en el mercado laboral ha tenido características particulares según los años. El perfil que se presentaba como típico en los ’70 era el de una participación predominante de las mujeres jóvenes antes de casarse o tener un primer hijo. Trabajaban las hijas. Actualmente, quienes más aportan a la fuerza del trabajo son mujeres casadas o unidas con carga de familia. Trabajan las madres”.

La normativa vigente garantiza, por un lado, la estabilidad laboral a las embarazadas y, por el otro, protege a la maternidad en el ámbito del trabajo.

En nuestro país, en la provincia de Córdoba (ciudad de Deán Funes), para el componente “Mujeres Productoras” del Programa Córdoba con Ellas, se han entregado créditos para promover y fortalecer las capacidades de aquellas mujeres que realizan actividades agrícolas, ganaderas o forestales, pertenecientes a hogares vulnerables, propiciando la inclusión social y la igualdad de oportunidades, con fecha 14/7/2011.

El crédito, especialmente el “microcrédito”, ha sido valorado reiteradamente como una alternativa de desarrollo frente a la situación en que se encuentran mujeres y hombres en el medio rural, ya que fomenta el progreso empresarial.

Las mujeres en condiciones de pobreza e indigencia deben recibir más oportunidades de acceso a los recursos necesarios para elevar su calidad de vida. Se necesita revertir el proceso de feminización de la pobreza.

En Estados Unidos, el Programa Farm Labor Housing Loan and Grant (Préstamos y Subsidios de Vivienda para Trabajadores Agrícolas) ofrece financiamiento de capital para el desarrollo de viviendas para los trabajadores agrícolas domésticos. Los préstamos son otorgados a los trabajadores agrícolas, las asociaciones de agricultores, las corporaciones familiares agrícolas, las tribus indígenas, las organizaciones sin fines de lucro, los organismos públicos y las asociaciones de peones agrícolas. Esos préstamos son concedidos por 33 años.

Dentro del Régimen de Protección Laboral de la Maternidad y la Familia en Venezuela, dentro de las bases constitucionales, el art. 76 indica que “La maternidad y la paternidad son protegidas integralmente, sea cual fuere el estado civil de la madre o del padre…”.

En igual sentido, dentro de las “Bases legales”, el art. 382 determina: “La mujer trabajadora en estado de gravidez estará exenta de realizar tareas que, por requerir esfuerzos físicos considerables o por otras circunstancias, sean capaces de producir el aborto o impedir el desarrollo normal del feto, sin que por su negativa altere sus condiciones de trabajo”.

Ana Romero Cano, columnista de Globalización con Equidad (Perú), señala el incremento del sector agropecuario e indica que las mujeres han empezado a ocupar un rol importante en la cadena de producción, representando más del 60% del empleo en las empresas agroexportadoras y que constituyen una fuerza laboral de importancia, dadas las tareas que desarrollan, que privilegian la destreza manual y las habilidades motoras finas por sobre la fuerza física.

Lamentablemente, también informa que las prácticas de algunas empresas agroexportadoras refuerzan un modelo discriminador donde las mujeres, a pesar de trabajar diez o doce horas, no reciben adicionales por horas extra, sus sueldos son menores a los de los hombres y donde la maternidad es un factor de discriminación.

Se suman a ello problemas de salud e inseguridad en el trabajo, maltratos, amedrentamientos y escasa fiscalización del Estado.

En nuestro país, con fecha 11/1/2011, la presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, anunció préstamos para productores agropecuarios en un acto en que pidió que se trate la situación de los trabajadores rurales.

La línea de crédito se encuentra destinada a financiar el valor de hasta 300 toneladas de trigo por productor, a tasa cero y por un plazo de pago de 180 días por el Ministerio de Agricultura.

A continuación me explayaré respecto de la legislación nacional e internacional en el tema que nos compete y especialmente acerca de las diferencias y coincidencias entre la protección a la maternidad en la legislación vigente, respecto de las trabajadoras comprendidas en la Ley de Contrato de Trabajo [L NAC LO 20744_1976] y de aquellas que desarrollan sus tareas en el ámbito agropecuario y rural en nuestro país.

 

II. Legislación internacional y nacional

En la Conferencia Internacional del Trabajo nro. 87 (año 1999) se elaboró un informe sobre la protección de la maternidad de las mujeres en el trabajo, la que ha tenido una importancia fundamental para la OIT desde su fundación en 1919.

Desde el año 1952 se ha producido una evolución muy profunda en la participación de las mujeres en la fuerza del trabajo y se ha avanzado hacia un compromiso cada vez mayor para eliminar la discriminación en el empleo. Pero aunque todo ello pone de relieve la protección de la maternidad en el trabajo, no ha tenido, como consecuencia, demasiadas ratificaciones, ni en el caso del convenio nro. 3 ni en el convenio nro. 103. En efecto, en junio de 1997 sólo 36 países habían ratificado el Convenio sobre la Protección de la Maternidad.

Aunque las tasas de empleo femenino han aumentado en varias regiones del mundo, la calidad de estos empleos sigue siendo bastante inferior a la de los empleos de los hombres. Comparadas con los hombres, las mujeres aún tienen que soportar unas normas de contratación desiguales, como desiguales son sus oportunidades de formación y readaptación, las retribuciones que perciben por un trabajo de igual valor y sus perspectivas de ascenso. Tienen también más probabilidades de sufrir de­sempleo y pobreza.

No obstante, varias conferencias internacionales han puesto de relieve la necesidad de eliminar la discriminación de género en el empleo, entre ellas la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995). La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) hizo un llamamiento específico a favor de “las prácticas discriminatorias de los empleadores contra la mujer, tales como las que exigen prueba del uso de anticonceptivos o la declaración del embarazo”.

En 1975, los Estados miembros de la OIT adoptaron una Declaración sobre Igualdad de Oportunidades y de Trato para las Trabajadoras. Así, los párrs. 1 y 3 del art. 8 de la Declaración disponían lo siguiente:

“1. No se practicará discriminación alguna contra las trabajadoras por razón de embarazo o parto, y las mujeres encintas estarán protegidas contra todo despido por razón de su condición durante todo el período de embarazo y de licencia y tendrán el derecho a reincorporarse al empleo sin pérdida de los derechos adquiridos.

“3. Dado que la maternidad es una función social, todas las trabajadoras tendrán derecho a una protección completa en caso de maternidad de conformidad con las normas mínimas prescriptas por el Convenio sobre la protección de la maternidad (revisado), 1952 (nro. 103) y en la Recomendación sobre la protección de la Maternidad, 1952 (nro. 95); los gastos deberán ser cubiertos por la seguridad social u otros fondos públicos, incluso, por el recurso a otros medios colectivos de financiación”.

En muchos países, como Burundi, Chile, Ecuador, Egipto, Haití y Honduras, la protección de la maternidad se aplica tanto a las mujeres que trabajan en el sector público como a las que trabajan en el sector privado, aunque la ley puede estipular excepciones específicas. En países como Indonesia se utilizan también los términos “empresa pública” y “empresa privada”. Estas acotaciones circunscriben el terreno para el ámbito de aplicación amplio, aun cuando en la legislación nacional se contemplen también excepciones.

Las trabajadoras del sector agrícola están específicamente amparadas en países cono Bahrein, Belice, Camboya, República Checa, Ghana, Guinea-Bissau, República Islámica del Irán, Italia, Líbano, Grecia, Hungría y Madagascar, aunque a menudo esta protección se estipula en otra ley. En algunos países, como Angola y Egipto, sólo se garantiza la protección de las trabajadoras ocupadas en actividades agrícolas con carácter permanente. En la India se incluye a las trabajadoras agrícolas empleadas en plantaciones, y en Nepal y Pakistán a las que trabajan en plantaciones de té. En los últimos años, en algunos países, como la Argentina, Ecuador y Portugal, se ha ampliado el campo de aplicación de la protección de la maternidad a las trabajadoras ocupadas en labores agrícolas.

Sin embargo, en muchos países como Bolivia, Brasil, Dominicana, El Salvador, Lesotho, Perú, Filipinas, Arabia Saudita, Sudán, Swzilandia, República Árabe Siria, Turquía y Yemen, las disposiciones no se aplican a las agricultoras. Esta exclusión de las agricultoras puede afectar el elevado porcentaje de mano de obra femenina en países en los que una elevada proporción de la población trabaja en el sector agrario.

La exclusión de las agricultoras del ámbito de aplicación de la protección de la maternidad supone que muchas mujeres están desprotegidas.

Por otro lado, nadie puede negar los imperativos fisiológicos del embarazo y el parto. Por lo tanto, para proteger la salud de las trabajadoras y de sus hijos, es necesario que la mujer tenga derecho a un período de descanso al nacer su hijo, con garantías de reincorporación a su empleo tras la interrupción de su actividad, así como la de tener recursos de manutención que le permitan hacer frente a sus gastos y a los de su familia. La única exigencia que establece el convenio 103 y la directiva 92/1985 del Consejo de la Unión Europea es la presentación de un certificado médico en el que se indique la fecha probable del parto y la obligación de informar al empleador.

La Recomendación sobre la Protección de la Maternidad, 1952 (nro. 95), insta a las empresas a organizar instalaciones para la lactancia de los hijos y para la asistencia que deba prestárseles durante la jornada. En más de una veintena de países se ha podido observar la existencia de disposiciones reglamentarias que contemplan la existencia de un local especial para la lactancia, sobre todo en África, Asia y América Latina.

Finalmente, diremos que la recomendación nro. 165 estipula que los trabajadores y las trabajadoras tienen derecho a una licencia parental para cuidar a sus hijos, si bien la duración y las condiciones de dicha licencia deberá determinarlas cada país.

La legislación laboral argentina protege expresamente a las trabajadoras en estado de embarazo.

Encuentra su origen en la Ley Suprema, la cual, en su art. 14 [L NAC CT S/N_1994 !!14], establece el derecho a la seguridad social que comprende diferentes derechos para los trabajadores, entre los que se encuentra la protección integral de la familia.

El párr. 1 del art. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177], LCT, establece que “queda prohibido el trabajo de las mujeres durante 45 días anteriores al parto y hasta 45 días después del mismo. Sin embargo, la interesada podrá optar por que se le reduzca la licencia anterior al parto, que en tal caso no podrá ser inferior a 30 días, el resto del período total de licencia se acumulará al período de descanso posterior al parto”.

También hace referencia al nacimiento pretérmino, al disponer que en ese caso “se acumulará al descanso posterior todo el lapso de licencia que no se hubiese gozado antes del parto, de modo de completar los 90 días”.

Ahora bien, el párr. 2 del art. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177], LCT, dispone que “la trabajadora deberá comunicar fehacientemente su embarazo al empleador con presentación de certificado médico en el que conste la fecha presunta del parto, o requerir su comprobación por el empleador”.

En el caso de las madres que den a luz a niños con síndrome de Down, la ley 24716 [L NAC LY 24716] otorga licencia y asignaciones especiales.

Las mujeres comprendidas en esta ley tienen una licencia que se extiende por un período de seis meses una vez finalizada la de los 90 días referidos en el art. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177], LCT.

La provincia de Neuquén sancionó en el mes de junio de 2008 la ley 2592 [L NQN LY 2592], que extiende la licencia por maternidad a las empleadas estatales a 120 días, para así fomentar la lactancia materna.

El art. 113 [L NAC LY 22248 !!113], ley 22248, titulado “Protección de la maternidad”, establece: “Queda prohibido el trabajo del personal femenino permanente durante los 45 días anteriores al parto y hasta 45 días después del mismo. Sin embargo, la interesada podrá optar por que se le reduzca la licencia anterior al parto, en tal caso no podrá ser inferior a 30 días; el resto del período total de licencia se acumulará al descanso posterior al parto.

“En caso de nacimiento pretérmino se acumulará al descanso posterior todo el lapso de licencia que no se hubiese gozado antes del parto, de modo de completar los 90 días.

“Si como consecuencia del embarazo o parto la trabajadora permanente no pudiere desempeñar sus tareas excediendo los plazos de licencia previstos precedentemente, será acreedora, previa certificación médica, a los beneficios del art. 47 [L NAC LY 22248 !!47]“.

El art. 114 [L NAC LY 22248 !!114] del mencionado cuerpo legal indica que la trabajadora deberá comunicar fehacientemente su embarazo al empleador con presentación de certificado médico en el que conste la fecha presunta del parto, o requerir su comprobación por aquél. La trabajadora gozará de las asignaciones que le confieran los sistemas de seguridad social, que le garantizarán la percepción de una suma igual a la retribución que correspondiere al período de licencia legal, todo de conformidad con las exigencias y demás requisitos que previeren las reglamentaciones respectivas.

Por su lado, los arts. 115 [L NAC LY 22248 !!115] y 116 [L NAC LY 22248 !!116] marcan diferencias entre las trabajadores agrícolas permanentes y no permanentes.

El art. 115 [L NAC LY 22248 !!115] garantiza a la mujer trabajadora permanente el derecho a la estabilidad en el empleo durante la gestación y hasta el vencimiento de la licencia a que se refiere el art. 113 [L NAC LY 22248 !!113]. Tiene carácter de derecho adquirido a partir del momento en que la trabajadora practicare la notificación del art. 114 [L NAC LY 22248 !!114].

La violación de este derecho obliga al empleador al pago de otra indemnización, cuyo importe será equivalente al que hubiere percibido la trabajadora hasta la finalización de la licencia contemplada en el art. 113 [L NAC LY 22248 !!113].

Por su parte, el art. 116 [L NAC LY 22248 !!116] garantiza el derecho a la licencia prevista en el art. 113 [L NAC LY 22248 !!113] al personal femenino no permanente, cuando esa licencia debiere comenzar durante el tiempo de efectiva prestación de servicios y hubiere hecho la correspondiente denuncia al empleador antes de comenzar la relación laboral. También tiene derecho a la garantía de estabilidad contemplada por el art. 115 [L NAC LY 22248 !!115]. Ambos derechos cesan con el vencimiento del contrato de empleo.

La violación de estos derechos obligará al empleador al pago de una única indemnización, cuyo importe será equivalente al que hubiere percibido la trabajadora hasta la finalización de la licencia a que se refiere el art. 113 [L NAC LY 22248 !!113] o hasta el vencimiento de la relación laboral, según corresponda.

El art. 113 [L NAC LY 22248 !!113], y respecto del personal femenino permanente, entra en consonancia con el párr. 1 del art. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177], LCT, tanto respecto de la prohibición de trabajar como aquello que hace referencia al nacimiento pretérmino.

Tanto la ley 22248 [L NAC LY 22248] como la Ley de Contrato de Trabajo no prescriben nada expresamente respecto del nacimiento postérmino. Sin embargo, si el parto sobreviene después de la fecha presunta, el descanso anterior debería ser prolongado hasta la fecha del parto y el descanso puerperal no se reduciría. Esto surge del convenio OIT nro. 3 (1919), revisado por el convenio OIT nro. 103, sobre protección a la maternidad, que fuera ratificado por la ley 11726 [L NAC LY 11726].

Igual redacción compete al párr. 2 del art. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177], LCT, que la parte 1ª del art. 114 [L NAC LY 22248 !!114], ley 22248, para aquella trabajadora agraria permanente.

El Proyecto de Ley del Régimen Nacional del Trabajo Agrario [L NAC LY 22248] del 12/8/2010, cuyo texto aprobado con media sanción por el Senado de la Nación en fecha 30/6/2010, sustituye los arts. 177 [L NAC LO 20744_1976 !!177] a 179 [L NAC LO 20744_1976 !!179], LCT, incorporando los arts. 177 bis [L NAC LO 20744_1976 !!177.bis] y 177 ter [L NAC LO 20744_1976 !!177.ter].

Por último, establece modificaciones en las licencias por maternidad y paternidad en la ley 22248 [L NAC LY 22248], que rige el Régimen Nacional de Trabajo Agrario.

 

III. Lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses del niño; las madres que trabajan fuera de su hogar deben regresar a sus puestos de trabajo antes de que su hijo cumpla los tres meses de vida. Si bien los especialistas aseguran que es posible la continuidad de la lactancia materna aunque la mujer permanezca muchas horas fuera del hogar, lo cierto es que el 10,2% de las madres que la abandonan tempranamente lo hacen a causa de su reinserción laboral. Esto priva al niño de vitales beneficios inmunológicos, de crecimiento y emocionales.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde hace mucho tiempo aborda la problemática de las madres en el trabajo con fin el de proteger sus derechos antes, durante y después del nacimiento de su hijo. El primer Convenio sobre Protección de la Maternidad es el nro. 3 y fue aprobado en 1919. En el año 1952 se promulgó el convenio nro. 103 y en 2000, el nro. 183.

La legislación uruguaya establece que la mujer tiene derecho a trece días naturales por lactancia, cuyas horas pueden ser acumuladas en jornadas completas, en la forma en que se acuerde en la negociación colectiva.

Dada la trascendencia que la lactancia materna tiene para el óptimo crecimiento y desarrollo de los recién nacidos durante los primeros meses de vida, el art. 179 [L NAC LO 20744_1976 !!179], LCT, establece que cuando la trabajadora se reincorpora a prestar tareas “…podrá disponer de dos descansos de media hora para amamantar a su hijo, en el transcurso de la jornada de trabajo, y por un período no superior a un año posterior a la fecha del nacimiento, salvo que por razones médicas sea necesario que la madre amamante a su hijo por un lapso más prolongado”.

El descanso diario por lactancia tiene naturaleza similar a las vacaciones, y su finalidad específica no puede ser desvirtuada por la compensación económica.

El párr. 2 del art. 179 [L NAC LO 20744_1976 !!179], LCT, establece: “En los establecimientos donde preste servicios el número de trabajadoras que determine la reglamentación, el empleador deberá habilitar salas maternales y guarderías para niños hasta la edad y en las condiciones que oportunamente se establezcan”.

La ley 22248 [L NAC LY 22248] dispone que los trabajadores agrarios están excluidos de la aplicación de la LCT. El Régimen Nacional del Trabajo Agrario comprende a los trabajadores que realizan tareas agrarias, en cualquiera de sus especialidades, tales como agrícola, pecuaria, forestal, avícola o apícola, fuera del ámbito urbano.

El art. 117 [L NAC LY 22248 !!117], ley 22248, dispone que “Toda trabajadora madre de lactante dispondrá de los descansos necesarios para amamantar a su hijo durante la jornada de trabajo de acuerdo a las prescripciones médicas, por un período no superior a un año desde la fecha de nacimiento, salvo que dichas prescripciones aconsejaran la prolongación de la lactancia por un lapso mayor”.

Distinto criterio ha seguido la Ley de Contrato de Trabajo en cuanto a los descansos diarios por lactancia, pues para esta legislación la trabajadora madre de lactante puede disponer de “dos descansos de media hora para amamantar a su hijo, en el transcurso de la jornada de trabajo…”.

Si comparamos los países de Latinoamérica, la República Argentina tiene una legislación pro lactancia materna.

En México, Chile y Brasil, por ejemplo, la mujer tiene derecho a dos descansos diarios de media hora cada uno para la lactancia, pero varía el plazo en que rige el beneficio. En Brasil y México, hasta que el hijo cumpla seis meses de vida y en Chile, hasta que tenga 2 años. Además, en este último caso, la ley también define que el permiso se ampliará por el tiempo que dure el viaje de ida y vuelta de la madre para dar alimento a sus hijos, con los gastos de traslado pagos por el empleador.

En atención a lo dificultoso de compatibilizar la vida laboral y familiar, no son muchas las mujeres trabajadoras que logran amamantar a sus hijos al menos dos años, tal como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud.

El Proyecto de Reforma del Régimen Nacional de Trabajo Agrario contiene, entre una de sus innovaciones, que “La trabajadora madre de un lactante, podrá disponer -a su elección- de una hora para amamantar a su hijo en el transcurso de la jornada de trabajo, pudiendo disponer de este descanso ya sea de forma entera dentro de la jornada, dividiéndolo en dos períodos, o adelantando en media hora o en una hora el inicio o el término de la jornada laboral”.

 

IV. Perspectivas futuras

La reunión de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), celebrada en Madrid en 1964, llegó a la conclusión de que es necesario un ordenamiento rural porque operará un cambio de la sociedad agraria, modificando, al mismo tiempo, la mentalidad del agricultor, y mejorará, en definitiva, su vida.

Uno de los sectores más expuestos a los plaguicidas son las trabajadoras agrícolas, no sólo aquellas que aplican directamente los insecticidas, herbicidas y fungicidas usados en los campos, sino también las que participan en la pizca o recolecta de los cultivos y las que habitan en las viviendas y campamentos cerca de las áreas cultivadas.

Y entre estas mujeres se hallan, muy a mi pesar, aquellas en estado de gravidez, sumado a ello que muchas veces las tareas desarrolladas en el ámbito agrario se encuentran sujetas a las inclemencias del tiempo o a mayor tiempo de trabajo en tiempos de siembra y cosecha, y muchas veces con elementos cortantes en jardinería y horticultura.

Los agroquímicos tienen gran toxicidad, como el bromuro de metilo o heptacloro.

En explotaciones agrícolas y plantaciones suelen estar en contacto con polvo de origen orgánico.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se unieron en un esfuerzo para dotar a instituciones públicas y privadas y a las pequeñas organizaciones de mujeres rurales productoras de América Central con un escenario y un instrumento para el fortalecimiento empresarial y para la gestión de proyectos productivos antes fuentes potenciales de crédito y consecuentemente se crean microfinanzas apropiadas para el desarrollo rural, siendo el crédito de las mujeres rurales el tratado dentro del mayor escenario de oferta y demanda de esos microcréditos.

En el Perú, la Asociación Aurora Vivar ha trabajado veintidós años promoviendo y defendiendo los derechos de las mujeres trabajadoras.

En los últimos años, con la globalización económica y la liberalización comercial, esta Asociación se ha centrado en el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres trabajadoras en la industria de productos agrícolas de exportación no tradicionales para luchar por sus derechos y protestar por las infracciones en los lugares de trabajo.

Con fecha 23/6/2010, la presidenta Fernández de Kirchner firmó el Proyecto para el Nuevo Estatuto del Peón Rural y, entre otras cosas, marcó la importancia de producir materia prima para agregarle valor al producto agrícola.

Resulta importante remarcar el Convenio Marco de Colaboración Recíproca para la Promoción del Subsidio para la Protección de la Maternidad, que extiende de tres a cuatro meses la licencia por maternidad a las mujeres trabajadoras del sector privado que acordó la provincia de Córdoba.

 

V. Conclusiones

Las trabajadoras agrícolas siguen muchas de ellas sin estar protegidas a causa de diversas exclusiones debidas al sector o a la ocupación. En la mayoría de los países se conceden prestaciones en dinero de algún tipo: unos por medio de la Seguridad Social o del Tesoro Público, en otros a través de los empleadores y a veces por sistemas mixtos, en contraposición a lo establecido en cuanto a la protección de la maternidad (convenio OIT nro. 3).

En la medida en que el trabajo de las mujeres se encuentra en aumento y que dicho grupo femenino trabaja cada vez más fuera del hogar, nuestro país debe empezar un proceso de transformación de la cultura laboral, con la inclusión de formas que se adapten a las necesidades de la familia y al mercado de trabajo actual.

Otra de las razones para llegar a lo dicho precedentemente me lleva a concluir que en su mayoría se trata de grupos de mujeres que hoy en día son madres.

En materia de lactancia materna, resulta mucha veces dificultoso implementar los dos descansos diarios de media hora para amamantar, para aquellas madres cuyos hogares se encuentra ubicados lejos de sus trabajos y si éstos disponen de salas o lactarios adecuados.

Se debe revertir el proceso de feminización de la pobreza.

Es importante establecer alternativas de entregar microcréditos para mujeres rurales microempresarias, ya sea activas o en potencia.

La trabajadora rural, así como también su familia, no debe ser una excepción a que pueda gozar de todos los derechos de los que participa cualquier trabajador. Fundamentalmente, que no se halle expuesta a situaciones de riesgo, accidentes o enfermedades en el ámbito en que desarrolla sus tareas, retribución justa, jornada limitada y libre organización sindical.

Finalmente, la trabajadora rural, y máxime aquella que se encuentra embarazada, nunca debería estar expuesta al contacto con herbicidas, plaguicidas y todo tipo de sustancia química que la pueda afectar en su salud.

Y, como corolario, hoy, que se encuentra tan en boga el debate de aborto sí o aborto no en tal o cual condición, no deberíamos olvidarnos de las consecuencias de los químicos nombrados precedentemente, que pueden llegar a provocar de por sí la pérdida de la vida del niño en el estado de gestación y muchas veces la de la madre también.

Porque, estimados lectores, esto sí resulta un asesinato a todas luces, se lo mire del lado que se lo mire.

 

VI. Vertientes bibliográficas

Fernández Madrid, Juan Carlos, “Leyes fundamentales del trabajo: sus reglamentos y anotaciones”, Ed. Pulsar, Buenos Aires, 1994.

Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, “Mercado de trabajo, familias y género”, en “El sostén de los hogares, trabajo, participación social y relaciones de género”, Centro de Documentación en Políticas Sociales, documento 32 de Políticas Sociales, Ateneo, 2003.

Grisolia, Julio A., “Derecho del trabajo y de la seguridad social. Doctrina, legislación, jurisprudencia. Modelos”, ts. I y II, Ed. LexisNexis, Buenos Aires, 2008.

Grisolia, Julio A., “Manual de derecho laboral”, 4ª ed. ampliada y actualizada, Ed. LexisNexis, Buenos Aires, 2008.

Páginas web

Asociación Aurora Vivar, Perú, [HREF:www.laborrights.org].

Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Agencia Administrativa ([HREF:www.usda.gov]), Préstamos y Subvenciones para Vivienda de Trabajadores Rurales, [HREF:www.beneficit.gov].

Diario El Argentino, “Cristina y la reforma del Estatuto del Peón”, [HREF:www.elArgentino.com], nota 95870.

Diario La Nación, “Régimen Laboral de Protección de la Maternidad y la Familia en Venezuela”, [HREF:www.LaNación.com], del 12/1/2011.

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos, Gobierno de la Provincia de Córdoba, [HREF:www.magya.cba.gov.ar].

[HREF:www.ila.org.pe/notiblog.Las mujeres en la agroexportación/Noticias sindicales].

 

Comentarios

comments

Esta entrada fue publicada en Articulos de Opinión. Guarda el enlace permanente.