Por Hernán Casinelli y Julieta Campos Pereyra

I. Introducción

En las Normas Internacionales de Información Financiera (en adelante “Normas NIIF”), se prevé que una entidad cuya moneda funcional (1) sea la correspondiente a una economía hiperinflacionaria utilice la NIC 29, Información Financiera en Economías Hiperinflacionarias, para la preparación de sus estados financieros.

En la práctica, la “entrada en escena” de la NIC 29 no solo afectará a la(s) entidad(es) que tenga(n) como moneda funcional a una cuyo entorno económico presente ciertas características que la califican para la aplicación de tal norma. También afectará, entre otras:

a) a las entidades que deban incluir a la(s) entidad(es) con moneda funcional sujeta a reexpresión monetaria, (por ejemplo, porque la[s] controla, y debe[n] ser consolidada[s] en los estados financieros de su controladora);

b) a la(s) entidad(es) que deban ser incluidas en los estados financieros consolidados que se confeccionen en una moneda sujeta a reexpresión monetaria, en los términos de la NIC 29.

Si bien no es una novedad que Argentina viene atravesando desde hace un prolongado período de tiempo un proceso de alzas significativas en el nivel general de sus precios, hasta hace un tiempo se indicaba que aún no estaban dadas las condiciones contable-normativas para que las entidades que usan las Normas NIIF y tuvieran como moneda funcional al peso argentino debieran aplicar la NIC 29. Sin embargo, una vez más, la dinámica de la macroeconomía argentina nos obliga a desempolvar antiguas herramientas, y adentrarnos en el camino del ajuste por inflación de los estados financieros, bajo la normativa internacional. Esto implicará desafíos de distinta índole, entre los que podemos mencionar los siguientes:

a) muchos profesionales en Ciencias Económicas no han aplicado nunca ninguna forma de ajuste en la práctica, y deberán ser capacitados;

b) muchos profesionales en Ciencias Económicas que han aplicado algunas versiones locales del ajuste integral por inflación deberán ser capacitados para incorporar a su “maletín de conocimientos” diferencias operativas significativas que la normativa internacional presenta, en varios aspectos, respecto de las versiones aplicadas en la Argentina en el pasado (2);

c) la aplicación de la NIC 29 supondrá:

1) complejidades a resolver por parte de las empresas que deban aplicarla, a nivel de procedimientos, controles, sistemas, relación con inversores —entre otros aspectos—;

2) el entrenamiento de los usuarios, para que sean capaces de interpretar las cifras ajustadas por inflación.

En este trabajo, nos proponemos revisar, de una manera resumida, los aspectos clave de la aplicación inicial de la NIC 29 para entidades cuya moneda funcional es el peso argentino.

II. ¿Por qué debe aplicarse la NIC 29?

 II.1. Lo que la NIC 29 dice y lo que la práctica complementa

Las normas NIIF requieren que los estados financieros incluyan los efectos del cambio del poder de compra de la moneda cuando el entorno económico del país afectado por el fenómeno inflacionario presente ciertas características. Así lo indica la NIC 29 (el destacado lo hemos agregado):

“Esta norma no establece una tasa absoluta para considerar que, al sobrepasarla, surge el estado de hiperinflación. Es, por el contrario, una cuestión de criterio juzgar cuándo se hace necesario reexpresar los estados financieros de acuerdo con la presente Norma. El estado de hiperinflación viene indicado por las características del entorno económico del país (…)” [NIC 29.3].

II.1.a. Aclaración terminológica

Muchos economistas suelen definir a la “hiperinflación” como “un ciclo inflacionario sin tendencia al equilibrio, en el cual se origina un círculo vicioso en el que se crea más y más inflación con cada repetición del ciclo”  (3).

En cambio, la NIC 29 describe al estado de hiperinflación como aquel en el cual “la moneda pierde poder de compra a tal ritmo que resulta equívoca cualquier comparación entre las cifras procedentes de transacciones y otros acontecimientos ocurridos en diferentes momentos del tiempo, incluso dentro de un mismo periodo contable” [NIC 29.2].

Parece existir consenso en que la situación de alta inflación que atraviesa la Argentina no es (en categorías técnico-económicas) una “hiperinflación”.

Para calificar las características del entorno de un país, en la NIC 29 se incluyen, de forma no exhaustiva, los siguientes indicadores:

“a) la población en general prefiere conservar su riqueza en forma de activos no monetarios, o bien en una moneda extranjera relativamente estable (por ejemplo, las cantidades de moneda local obtenidas son invertidas inmediatamente para mantener la capacidad adquisitiva de la misma);

b) la población en general no toma en consideración las cantidades monetarias en términos de moneda local, sino que las ve en términos de otra moneda extranjera relativamente estable (los precios pueden establecerse en esta otra moneda);

c) las ventas y compras a crédito tienen lugar a precios que compensan la pérdida de poder adquisitivo esperada durante el aplazamiento, incluso cuando el período es corto;

d) las tasas de interés, salarios y precios se ligan a la evolución de un índice de precios; y

e) la tasa acumulada de inflación en tres años se aproxima o sobrepasa el 100%”.

Como se podrá advertir con su lectura, en la NIC 29:

a) no se plantea una definición taxativa de cuándo debe considerarse que un entorno económico determinado pasa a ser “hiperinflacionario” para propósitos de esa Norma;

b) se indica, expresamente, la preferencia de que todas las entidades que presentan información en la moneda de la misma economía hiperinflacionaria apliquen esa Norma desde la misma fecha.

Asimismo, la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas (FACPCE) reconoció en los “considerandos” o), p) y q) de la Interpretación Nº 8 a las Normas Contables Profesionales que, en lo relativo a la aplicación de la NIC 29 (y la sección 31 de la NIIF para las PYMES), la experiencia observable a nivel internacional:

a) evidencia que el criterio seguido para juzgar si en un país existe un contexto de inflación que amerite reexpresar los estados financieros, se centra fuertemente en la utilización de la característica indicada en NIC 29.3(e) (“la tasa acumulada de inflación en tres años se aproxima o sobrepasa el 100%”);

b) toma como referencia importante la evaluación que realiza un grupo de trabajo dependiente del Instituto Americano de Contadores Públicos (el International Practices Task Force —IPTF—), que monitorea la situación relacionada con la inflación de cada uno de los países, a efectos de la aplicación del Tema 830 del Accounting Standards Codification (ASC) de los Estados Unidos.

Si bien, como se ha indicado, las conclusiones del referido grupo de trabajo se realizan para concluir si entidades que utilizan los PCGA de los Estados Unidos como marco de preparación aplicable deben seguir determinados procedimientos a efectos de ser incluidas en los estados financieros consolidados de sus inversoras, sus trabajos tienen amplia difusión e influyen en la práctica contable internacional para determinar a partir de cuándo las entidades que utilizan a las Normas NIIF como marco de preparación aplicable deben reexpresar sus estados financieros de conformidad con la NIC 29.

 II.2. Consecuencias del último informe publicado por el International Practices Task Force (IPTF) para la caracterización del entorno económico argentino

De acuerdo con el último informe del IPTF, fechado el 16/05/2018, el entorno económico argentino debe ser considerado “altamente inflacionario”, a los efectos de la elaboración de información financiera expresada en pesos bajo PCGA de los Estados Unidos, en la medida que se refiera a períodos (anuales o intermedios) cuyos cierres sean posteriores al 01/07/2018  (4). Los indicadores observados por el IPTF, a mayo de 2018, y en el cual basa sus conclusiones, mostraban la siguiente evolución:

Fig. 1 — Evolución de los diferentes índices de precios generales monitoreados por el IPTF para elaborar sus conclusiones (Fuente: IPTF, “Document for discussion: Monitoring inflation in certain countries”, 16 de mayo de 2018)

De manera congruente con estas conclusiones, se ha llegado al consenso de que los emisores de estados financieros que utilicen para su preparación las Normas NIIF deberán utilizar la NIC 29 para los cierres (anuales o intermedios) posteriores al 01/07/2018.

En el siguiente gráfico se resume lo antedicho, en relación con la necesidad de aplicar la NIC 29 por parte de entidades que emitan sus estados financieros sobre la base de Normas NIIF, y cuya moneda funcional sea el peso argentino:

Fig. 2 — Aplicación de la NIC 29, tras la declaración del peso argentino como moneda de un entorno económico sujeto a reexpresión monetaria de acuerdo con esa Norma (fuente: elaboración propia)

III. Enfoque requerido para la aplicación inicial de la NIC 29

Un elemento que le incorpora una complejidad significativa a la aplicación inicial de la NIC 29 es que el enfoque requerido para ello es uno basado en la fecha de anticuación de cada partida sujeta a reexpresión monetaria (“enfoque basado en la partida”).

Ejemplo:

Antecedentes

  1. a) La Sociedad ABC debe preparar sus estados financieros conforme a Normas NIIF, para su cierre anual correspondiente al 31 de diciembre de 2018.
  2. b) La moneda funcional (y la moneda de presentación) de la Sociedad ABC es el peso argentino.
  3. c) Entre las partidas sujetas a reexpresión, la sociedad contaba, al 31 de diciembre de 2016 (inicio del año comparativo de aquel en el que se aplica inicialmente la NIC 29) ciertos elementos de propiedades, planta y equipo.

Aclaración: en el punto c) de los “antecedentes” se ha considerado la necesidad de reexpresar el año 2016, para poder obtener información referida a flujos (resultados —incluyendo los que se presentan en el otro resultado integral—, transacciones con propietarios, y flujos de efectivo del año comparativo en moneda de poder de compra del cierre actual).

Aplicación de los requerimientos

A efectos de dar cumplimiento a lo requerido por las Normas NIIF, la entidad deberá “anticuar” cada partida sujeta a reexpresión monetaria e identificar en qué fecha fue originalmente reconocida. Sobre la base de ello, procederá a expresarla en pesos de poder de compra correspondientes al 31 de diciembre de 2016 (y, para propósitos de presentación, en pesos de poder de compra correspondientes al 31 de diciembre de 2018). Para profundizar el ejemplo, si suponemos que entre esos elementos de propiedades, planta y equipo existía alguno reconocido originalmente en marzo de 2005, la entidad deberá:

  1. a) identificar el índice de precios general de marzo de 2005, correspondiente a la serie de índices aplicable;
  2. b) identificar el índice de precios general de diciembre de 2016, correspondiente a la serie de índices aplicable;
  3. c) dividir el guarismo determinado en b) por el identificado en a), y multiplicar al costo (y su correspondiente depreciación acumulada) utilizando ese coeficiente.

En la práctica, la aplicación apropiada del “enfoque basado en la partida” implicará que las entidades cuenten con los registros de anticuación apropiados. De lo contrario, se deberá buscar alguna solución que, aunque no la preferible, sea la posible en un contexto de ausencia de datos [p. ej., utilizar al comienzo del año comparativo un “costo atribuido” basado en la evaluación de un profesional independiente del valor de tales partidas que sirva como base para su reexpresión (6)].

Más allá del caso planteado, la aplicación inicial de la NIC 29 abre la puerta a una cantidad mayor de interrogantes, que se ve incrementada cualitativamente por el hecho de que a nivel internacional no se cuenta con suficiente experiencia práctica en la aplicación de esta NIC. Por ejemplo, entre los interrogantes podemos incluir, sin ánimos de ser exhaustivos, a los siguientes:

1) ¿Cómo se reexpresarán los saldos de patrimonio al inicio del período comparativo que acumulan conceptos del “otro resultado integral”?

2) ¿Cuál es la fecha de anticuación del capital social, considerando que, si bien hasta febrero de 2003 muchas entidades aplicaron ajuste por inflación, el saldo de capital más su correspondiente ajuste no refleja un importe expresado en poder de compra correspondiente a febrero de 2003, si se aplica el “enfoque basado en la partida”?

3) ¿Cómo deberán convertirse las subsidiarias que deben ser consolidadas por grupos económicos con moneda de presentación peso argentino, pero cuya moneda funcional no es la de un entorno económico donde se aplica la NIC 29 (dado que el tema no está previsto de forma explícita por las Normas NIIF)?

 

IV. Algunas conclusiones

Con el propósito de brindar información oportuna y útil, vuelve a la comunidad profesional y empresarial la necesidad de prepararse (esta vez, contra reloj) para poder responder con altura a los requerimientos que implica la aparición en escena de la NIC 29.

Realizar el ajuste contable requerido por la NIC 29 requiere de definiciones locales aún pendientes, para que, en todo el país, los emisores que utilizan Normas NIIF encaren la aplicación de la NIC 29 de manera uniforme. Estas definiciones deberían surgir de consensos donde no se cruce la delgada línea entre acordar lineamientos e interpretar una NIIF (algo que sólo podría hacerlo el Comité de Interpretaciones de las NIIF).

Lo cierto es que, para poder llevar a cabo esta tarea, se requiere —ante todo— un trabajo coordinado de todos los actores relacionados. Por su parte, brindar herramientas técnicas a aquellos profesionales que hasta el momento nunca tuvieron la oportunidad de pasar por la experiencia práctica de aplicar el ajuste por inflación de la información financiera, o adentrar a quienes aplicaron otras versiones del ajuste distinta a la propuesta por la NIC 29, resultará clave en ese trabajo coordinado entre las partes interesadas.

Así las cosas, se deberá trabajar con celeridad y profesionalismo, apelando a nuestros “papeles de trabajo” pero sin que viejas categorías de pensamiento resulten un obstáculo para interpretar adecuadamente la versión del ajuste que plantea la NIC 29. Practiquemos la paciencia, en esta que parece ser una gran oportunidad para ejecutar la resiliencia profesional.

(1) Los puntos de vista incluidos en este artículo son los de los autores, y no representan —necesariamente— los puntos de vista de las organizaciones con las cuales ellos se vinculan

(2) La moneda funcional es la moneda del entorno económico principal en el que opera la entidad [NIC 21.8, 6º definición]. En términos prácticos, es la unidad que se utiliza para medir los elementos de los estados financieros cuando una entidad utiliza Normas NIIF, que podrá diferir de la moneda en la cual tales estados se presenten.

(3) En especial, debe destacarse que las normas contables profesionales referidas al procedimiento de ajuste por inflación fueron modificadas en relación con la reanudación de su aplicación, para adoptar un enfoque basado en la anticuación inicial sobre la base de la partida, y no un enfoque basado en la anticuación inicial basado en la fecha de reanudación del ajuste, como ocurrió en la última experiencia (enero 2002-febrero 2003).la

(4) https://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n.

(5) INTERNATIONAL PRACTICES TASK FORCE (IPTF) (2018), “Document for discussion: Monitoring inflation in certain countries”.

(6) NIC 29.16.