Por Pablo Gopp, especialista del área de negocios de Comercio Exterior de Thomson Reuters para la región Latinoamérica.

En la actualidad la mayoría de los países desarrollados y emergentes cuentan con leyes específicas para el tratamiento de la responsabilidad penal empresaria, las cuales obligan a las empresas a establecer un programa de integridad para prevenir, detectar y corregir delitos como cohecho, tráfico de influencias, negociaciones incompatibles, enriquecimiento ilícito y presentación de balances e informes falsos.

Independientemente de esta exigencia, el compliance es una actividad que viene ocupando un espacio de importancia en las empresas y que tiene una especial preponderancia en el comercio internacional por ser una actividad que relaciona toda la cadena de abastecimiento, socios comerciales, proveedores de servicios y organismos gubernamentales.

El término compliance suele ser algo amplio abarcando muchas aristas, pero tiene como rol principal la identificación de normativas, la gestión de análisis de riesgos y el asesoramiento al negocio y a sus directivos. Una vez implementados los procesos, debe generar alertas para detectar los riesgos, y proporcionar un monitoreo contínuo.

Realizando este tipo de actividades las compañías se vuelven más confiables ante los organismo de control, cualidad que hoy es retribuída por muchas Aduanas en el mundo, calificando operador de Comercio Internacional como un Operador Ecnómico Autorizado (OEA).

El programa OEA, basado en el marco SAFE propuesto por la Organización Mundial de Aduanas (OMA), permite a las empresas contar con procesos de verificación más rápidos y menos costos, siempre que cumplan con los requerimientos y auditorías del programa.

Actualmente el 70% de las empresas certificadas se encuentran en Estados Unidos y Europa, pero el programa está avanzando rápidamente, contando actualmente con más de 70 países con programa vigente o en proceso de concretarlo.

 

Compartiéndo su visión y experiencia en Compañías multinacionales, Alejandro Terzian, Head of Foreign Trade para el Cono Sur en Bayer, resalta la importancia que tiene el involucramiento del departamento de Comercio Exterior en toda la cadena de abastecimiento para evitar errores y mitigar riesgos que, cuando ocurren siempre traen aparejadas pérdidas económicas. “El comercio exterior es un negocio que tiene muchas características particulares y aquellos  que no las conocen, no toman real dimensión de los riesgos que se asumen”, Terzian.

También resaltó que “Comercio exterior es una de las áreas de la compañía que tienen mayor interacción con diferentes organismos públicos. Esto hace que el gerenciamento de los negocios internacionales sea muy complejo. Además, tiene una particularidad que es la confluencia de la normativa nacional, regional e internacional que hay que conocer en detalle, compatibilizar y poner en práctica”.

En este sentido, las empresas que han logrado mejores resultado en sumar confiabilidad en sus procesos de importación y exportación, son aquellas que han entendido que el comercio internacional, hoy es parte del core business de todo negocio de escala mundial.

Uno de los principales factores de riesgo en el comercio exterior es el documental, debiendo existir una total compatibilidad entre la mercadería, la documentación, y la información contenida en la misma, algo que en la práctica no siempre sucede con el devenir de los negocios. “Cuando hacemos una compraventa internacional no solo compramos mercadería, compramos también documentos e información”, resalta Terzian. También agrega que tener una interacción con el Despachante de Aduana desde el conocimiento, agrega valor y disminuye los riesgos. “Si yo hablo con mi Despachante de Aduana y  no hablo con propiedad o le pido que haga algo que no se puede hacer, pierdo autoridad a la hora de exigirle resultados. Por lo que  el gerenciamiento del Despachante de Aduana, desde la  Compañía, es vital para asegurar los mejores resultados”.

Siguiendo este concepto, es de real importancia comprender que en comercio internacional se trabaja con “socios” y no con “proveedores”. Esto parece un detalle menor, pero conceptualmente es reconocer a quienes son parte de todo proceso de comercio internacional, de la manera adecuad.

Sobre cómo mitigar los riesgos Terzian opina que hay que trabaja en la autogestión. “Debe haber un monitoreo y seguimiento constante de toda la cadena: el Despachante de Aduana, la Aduana, el Freight Forwarder, el  Transportista, etc. Es más caro, pero al final del día, para cierto perfil de compañía es indispensable. El costo, en estos casos, debería pasar a segundo plano”.

Como cierre Terzian comentó la importancia de  tener un rol proactivo  y estar atento para lograr la excelencia operacional en Comercio  Exterior, es decir “entender la lógica de los negócios y no ver como pasan las cosas, sino hacer que las cosas pasen.  El rol mas importante de la gerencia de Comercio Exterior es Agregar Valor a la Compañía y a la Sociedad, por ello trabajar en el desarrollo y en el entrenamiento constante de la gente son los factores clave para la creación de equipos de trabajo eficientes y para el logro de los mejores resultados” , sentenció Alejandro.

Para lograr este objetivo, la tecnología es realmente un factor relevante, tanto para suprimier las tareas manules y de poco valor agregado, como para disminuir la posibilidad de error en todo lo relacionado a compliance. Lograr identificar con quién se está haciendo negocios, conocer su información financiera y saber si tiene antecedentes por algún litigio o infracciones, son aspectos que al final del día, hacen a la confianza que nuestros clientes tienen en sus terceras partes ya que ello impacta directamente en su empresa.