Dos personas interceptaron a un transeúnte para sustraerle una cámara fotográfica y, ante su resistencia, lo apuñalaron en zonas vitales. Cuando una de ellas intentó escapar, tres vecinos intervinieron en la persecución y un policía que arribó a la zona, identificándose como tal, efectuó tres disparos intimidatorios al aire. Al continuar la huida, realizó otros cuatro, dos de los cuales impactaron en el cuerpo de aquella, provocando su muerte. Por el hecho, el agente fue procesado por el delito de homicidio agravado por la  utilización de un arma de fuego en exceso de legítima defensa. La Cámara confirmó el procesamiento, modificando la calificación legal a homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego, en exceso en el cumplimiento de un deber. Asimismo, anuló el embargo dispuesto por la sentencia de grado. 

 

Sumarios

Un policía que, luego de identificarse como tal y realizar disparos intimidatorios al aire ante la huida de una persona que sustrajo una cámara fotográfica a un transeúnte, efectuó cuatro disparos, dos de los cuales impactaron en aquella provocando su muerte, debe ser procesado por el delito de homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego, en exceso en el cumplimiento de un deber, pues los disparos realizados cuando ya había cesado la agresión concreta y sin un arma visible que los justificara de manera completa, configuran un exceso, aun cuando el propósito inicial responda a un interés profesional legítimo.  

Debe ser procesado por el delito de homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego, en exceso en el cumplimiento de un deber, un policía que, ante la huida de una persona que sustrajo una cámara fotográfica y apuñaló a la víctima, inicialmente tomó las precauciones que el caso ameritaba (dar a conocer su condición de tal, realizar disparos intimidatorios al aire) y luego, cuando no surgía agresión armada en su contra que explique la necesidad racional del hecho, efectuó dos disparos contra el cuerpo de aquella ocasionando su muerte, en tanto provocó un daño superior al que quiso hacer cesar y, teniendo en cuenta que el peligro al que habrían estado expuesto los testigos habría cesado, pudo adoptar medidas menos lesivas a la que escogió.

Un policía no puede destinarse a la detención del autor de un hecho —en el caso, una persona que sustrajo una cámara fotográfica y apuñaló a la víctima—  a costa de inobservar lo que se ha impuesto como límite razonable de la intervención policial armada.

El sistema jurídico no coloca en pie de igualdad en el castigo al sujeto que pretende quitar la vida a una persona con aquél que provoca ese resultado sin intención y en el marco de una actuación funcional —en el caso, respecto de un policía que disparó y mató a una persona que sustrajo una cámara fotográfica y apuñaló a la víctima—, porque el grado de injusto es menor, pero obtenerlo en un exceso de su ejercicio no necesariamente lo exime de sanción.

El art. 98 de la ley 5688 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dispone que el uso de arma de fuego contra personas está autorizado únicamente con el fin de incapacitarlas para el ataque.

 

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