“Lucro cesante pasado” en un fallo de la Corte Suprema por incapacidad laboral

Hechos:
El Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba hizo lugar al recurso de casación interpuesto por el trabajador y condenó a la empresa accionada a pagar la reparación basada en el derecho común por una incapacidad del 35% de la total obrera que sufre aquel. Desestimó, en cambio, el planteo por minusvalía psíquica y los rubros lucro cesante pasado y daño moral. Contra esa decisión el actor interpuso recurso extraordinario, que fue denegado y dio origen a la queja. La Corte Suprema de Justicia de la Nación, por mayoría, dejó sin efecto la sentencia apelada.

Sumarios:
1. El rechazo del rubro lucro cesante pasado, en relación con una demanda por incapacidad laboral con sustento en el derecho común, debe ser invalidado como acto jurisdiccional, en tanto el juzgador omitió ponderar los extremos con arreglo a los cuales la desvinculación del trabajador habría obedecido al despido incausado dispuesto por el principal y no, conforme argumentó, a una decisión manifestada libremente por el operario (del dictamen de la Procuradora Fiscal que la Corte, por mayoría, hace suyo).

Texto Completo: Suprema Corte:
– I –
La Sala Laboral del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba hizo lugar al recurso de casación de la actora, anuló la sentencia de mérito y condenó a la accionada a pagar la reparación basada en el derecho común —lucro cesante futuro— por una incapacidad del 35% de la total obrera. Desestimó, en cambio, el planteo por minusvalía psíquica y los rubros lucro cesante pasado y daño moral (cf. fs. 277/283, 314/315, 471/472, 473 y 498/504 del expte. principal, al que aludiré, salvo aclaración en contrario).
En orden al detrimento físico, consideró probada la realización de las tareas con las modalidades descriptas en la demanda, así como la existencia del daño y del nexo causal. En cuanto a la afección psiquiátrica entendió, por el contrario, que no quedó demostrado que la labor desplegada resultara idónea para desarrollar la depresión neurótica reactiva.
Acerca de los demás aspectos, el tribunal valoró que no proceden pues la pérdida de ingresos por el cese del empleo fue el resultado del retiro voluntario del trabajador, y no de las patologías invalidantes. Agregó que no surge nítido el vínculo entre esas lesiones y el padecimiento moral esgrimido dado que, al acogerse al distracto, aceptó su salida al mercado laboral con la incapacidad que padece, en vez de aspirar a la salvaguardia que propone el artículo 212 de la LCT y continuar en la empresa con tareas acordes.
Por último, el tribunal dispuso tener presente el acuerdo celebrado por el actor con La Caja ART SA y descontar la suma recibida en ese marco —$150.000— (fs. 485, 503vta., ítem II, in fine, 656/657 y 667 y vta.).
Contra esa decisión la actora interpuso recurso extraordinario, que fue denegado y dio origen a esta queja (cfse. fs. 507/521 y 537/538 y fs. 54/58 del legajo respectivo).
– II –
El apelante expone que la fundamentación del pronunciamiento es aparente y dogmática y que trasgrede el principio de congruencia al expedirse en exceso de lo debatido.
En concreto, asevera que el fallo incurre en arbitrariedad y lesiona las garantías de los artículos 14 bis y 16 a 18 de la Carta Magna, pues omite que el lucro cesante —pasado o futuro— es una forma de daño patrimonial consistente en la pérdida de ganancia derivada del hecho invalidante, y que la adhesión al retiro voluntario obedeció a las lesiones incapacitantes que aquejan al trabajador (35% de minusvalía física y 25% de incapacidad psiquiátrica, aunque ésta no haya sido indemnizada), y no a su proceder discrecional.
Indica que el detrimento se consolidó a la fecha de desvinculación del operario y que las utilidades dejadas de percibir son una consecuencia de la mengua de su capacidad, la que debe ser resarcida integralmente. Agrega que la diferencia entre lucro cesante pasado y futuro se limita al modo de reparación, y que no cabe exigir una prueba especial del daño pasado. Precisa que este rubro se calcula por el cómputo lineal de las ganancias perdidas, es decir, multiplicando el salario desde el distracto —reducido porcentualmente en función de la minusvalía fijada— por los meses transcurridos hasta la decisión del tribunal de juicio. El lucro cesante futuro, en cambio, se ajusta al sistema de renta capitalizable y se computa desde el fallo de mérito y hasta los setenta y cinco años del damnificado.
Por último, aduce que el tribunal omite resarcir un daño a la salud provocado por el trabajo, lo que contraría el fin reparatorio y los principios y directrices que rigen el derecho laboral (buena fe, justicia social, equidad), y la regla del artículo 19 de la Carta Magna (alterum non laedere), al tiempo que soslaya que la integridad física tiene en sí un valor indernnizable. Mega los precedentes de Fallos: 330:5435 y 331:570, entre otros.
– III –
Previo a todo, interesa anotar que el pretensor se desempeñó como operario en la línea de producción de Perkins Argentina S.A.I.C., entre el 29/01/1969 y el 31/07/1999, y que demandó a su empleador —el 26/03/2001— la reparación de una incapacidad laboral con apoyo en los artículos 1066, 1109 y 1113 del Cód. Civil entonces vigente (esp. fs. 1/6, 9 y 40/48).
Desestimada la demanda en sede local, con fundamento en que el actor carece de acción como para pretender del principal una reparación sustentada en la ley civil, esa Corte invalidó el pronunciamiento por remisión al antecedente “Aquino”, de Fallos: 327:3753 (cfr. fs. 277/283, 314/315 y 473; S.C. F. 423, L. XLV, sentencia del 20/12/2011).
Devuelta la causa al Tribunal Superior de Justicia de la Provincia, el a quo dictó el pronunciamiento arribado —queja mediante— a la instancia federal (cf. fs. 498/504).
– IV –
Si bien lo relativo a la reparación del daño por lucro cesante remite al estudio de cuestiones de hecho y de derecho común, propias del tribunal de la causa y ajenas, como regla, al remedio federal (Fallos: 319:97; 326:4285), es admisible el recurso extraordinario cuando el alcance asignado al resarcimiento de ese menoscabo prescindió de conferir un tratamiento adecuado al problema e incurrió en afirmaciones dogmáticas, sin sustento en las constancias del caso (v. doctrina de Fallos: 314:1350; 315:2689; entre otros).
Es que, en efecto, la juzgadora sustentó su razonamiento en que el propio trabajador denunció en la demanda que el distracto obedeció al acogimiento a un retiro voluntario, lo que patentizó que la pérdida de ingresos por el cese del empleo fue el resultado de una decisión manifestada libremente, que no puede atribuirse al principal. Señaló que de tal modo el operario aceptó acudir al mercado laboral con la incapacidad laboral que portaba, en lugar de permanecer en la empresa con tareas acordes (v. fs. 501 y vta.).
No obstante, estudiado el expediente, se advierte que el empleador arguyó desde el inicio que el distracto obedeció a un despido sin causa (cfse. fs. 45). Ese extremo resulta corroborado por las pruebas instrumental, informativa y contable (cf. fs. 61 y vta., 86, 89 y vta., 90vta., 108/116 y 181vta., item e), y fue esgrimido incluso por el pretensor en su alegato (cfr. escrito agregado sin foliar entre las fojas 273 y 274, en tres páginas).
En este sentido, resulta de particular interés el acuerdo suscripto y homologado en sede administrativa, donde el operario y la empleadora explicitan que se trata de un cese sin expresión de causa y donde se plasma el modo de pago de conceptos tales como la indemnización sustitutiva del preaviso y la indemnización por antigüedad (v. fs. 113/114).
En las condiciones descriptas, el pronunciamiento no se sustenta en orden al rechazo del lucro cesante pasado —del 31/07/1999 al 24/11/2003—, y debe invalidarse como acto judicial, toda vez que el a quo omitió ponderar los extremos con arreglo a los cuales la desvinculación del trabajador habría obedecido al despido incausado dispuesto por el principal y no, conforme argumentó, a una decisión manifestada libremente por el operario.
-IV-
Por lo expuesto, entiendo que corresponde hacer lugar a la queja, declarar procedente el remedio extraordinario, dejar sin efecto la sentencia cuestionada con el alcance indicado y devolver las actuaciones al tribunal provincial de origen, a sus efectos. Buenos Aires, 12 de julio de 2016. — Irma A. García Netto.
CSJ 2820/2014/RH1
Buenos Aires, octubre 3 de 2017.
Considerando:
Que los agravios expresados en el recurso extraordinario, cuya denegación dio origen a la queja en examen, encuentran adecuada respuesta en los fundamentos y conclusiones del dictamen de la señora Procuradora Fiscal subrogante, que el Tribunal comparte y hace suyos por razones de brevedad.
Por ello, se hace lugar a la queja y al recurso extraordinario, y se deja sin efecto la sentencia apelada, con el alcance que surge del mencionado dictamen. Con costas. Vuelvan los autos al tribunal de origen para que, por quien corresponda, se dicte un nuevo fallo con arreglo al presente. Agréguese la queja al expediente principal. Notifíquese y remítase. — Ricardo L. Lorenzetti. — Elena I. Highton de Nolasco (en disidencia). — Juan C. Maqueda. — Carlos F. Rosenkrantz (en disidencia). — Horacio Rosatti.
Disidencia de los doctores Highton de Nolasco y Rosenkrantz
Considerando:
Que el recurso extraordinario, cuya denegación origina la presente queja, es inadmisible (art. 280 del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación).
Por ello, se desestima la queja. Devuélvanse los autos principales. Notifíquese y, oportunamente, archívese. — Elena I. Highton de Nolasco. — Carlos F. Rosenkrantz.

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