La trabajadora interpuso recurso de inaplicabilidad de ley contra la sentencia de Cámara que dejó sin efecto la condena por despido indirecto considerándolo injustificado. El Superior Tribunal de Justicia de la Provincia de Corrientes admitió el remedio intentado y revocó el decisorio.

 

Sumario

La sentencia de Cámara que consideró injustificado el despido indirecto en que se colocó la trabajadora debe revocarse, pues desconoció el uso de términos injuriosos e inapropiados atribuidos por la patronal a aquella —tales como infantil, desubicada, sin sentido común, mentirosa, perniciosa, procaz, sin discernimiento intelectual, totalmente deficiente e incapaz—, los que razonablemente apreciados constituyeron injuria suficiente para validar la extinción del vínculo.

 

Fallo

 

EXP 85455/12

Corrientes, octubre 4 de 2016.

¿Qué pronunciamiento corresponde dictar en autos?

A la cuestión planteada el doctor Niz dijo:

I. Contra la sentencia pronunciada por la Excma. Cámara de Apelaciones en lo Laboral de esta ciudad (fs. 410/415), que en lo concerniente a esta instancia dejó sin efecto la condena por despido indirecto considerándolo injustificado; la actora, por apoderada, dedujo el recurso de inaplicabilidad de ley en análisis (fs. 417/425).

II. Los recaudos formales previstos por el art. 102 de la ley 3540 han sido satisfechos; y al no estar obligada la recurrente a satisfacer la carga económica establecida en el art. 104 —por representar a la trabajadora—, corresponde considerar sustancialmente su impugnación.

III. Critica el decisorio de Cámara por incurrir en violación de los artículos 14 bis de la C.N.; arts. 9, 11, 12, 15, 245, 232 y 260 de la L.C.T., apartándose de los arts. 4 y 5 de la ley 3540 y 34 del Cód. Proc. Civ. y Comercial, como de los principios del derecho del trabajo y de congruencia, este último por decidir cuestiones no debatidas.

En ese quehacer, se disconforma con el análisis que de las misivas hiciera el tribunal (las de fecha 28/09/2012, 02/10/2012, 03/10/2012 y telegrama de fecha 29/09/2012), arribando a un resultado absurdo al no advertir la injuria laboral probada por su parte, desconociendo la dignidad de la trabajadora sobre la cual hizo pesar los principios de continuidad del contrato de trabajo y buena fe, obligando el juzgador mediante su razonamiento a tolerar su representada los abusos a los que fuera sometida.

Asimismo apuntó que al resultar evidente para el “a quo” el desempeño inadecuado de la actora dentro de la empresa, importó desconocer las constancias de autos y el modo de resolverse el contrato de trabajo pues el mismo concluyó por despido indirecto, no siendo en el caso motivo de estudio el comportamiento de la actora sino el de la patronal, desviando la sentencia recurrida la atención de la cuestión.

Insiste que su parte probó los hechos injuriosos atribuidos a la demandada, ello así pues llamar a la trabajadora: “infantil, desubicada, sin sentido común…, mentirosa, perniciosa, procaz, sin discernimiento intelectual, totalmente deficiente e incapaz” y que “aguante porque se lo buscó”, constituyen insultos que no pueden admitirse ni siquiera de acreditarse que su representada fuera una mala empleada.

También se opone a la valoración que hizo el inferior de las testimoniales producidas por la demandada, no solamente porque fueron partícipes obligados sino también porque nadie en una situación de abuso puede realizar adecuadamente las tareas, no habiéndose acompañado eventualmente algún testimonio de clientes referente al trato brindado por A.

IV. Para decidir el caso y en lo relativo a la extinción del vínculo que es el único tema propuesto a consideración en esta instancia extraordinaria, la Cámara estimó injustificada la ruptura indirecta del contrato de trabajo. Se pronunció a favor de la continuidad laboral o perdurabilidad del vínculo (art. 10 L.C.T.) y sobre todo al no desprenderse de las misivas remitidas por la patronal términos de entidad necesaria que validaran la postura asumida por la trabajadora.

Tampoco acreditó la actora, expresó, ninguna de las acusaciones ni los hechos endilgados al Sr. C., por lo que su actuación fue violatoria de la conducta propio de un “buen trabajador”.

Y robusteció su convicción la prueba testimonial rendida a fs. 309, 311 y 330 acerca del mal o inadecuado desempeño de la accionante en sus funciones.

V. Sin embargo, lejos está la decisión recurrida de constituir un pronunciamiento válido, razonado y ajustado a las constancias producidas en el proceso, habiendo soslayado el sentenciante apreciar los sucesos que precedieron al despido indirecto el cual, a mi entender, resultó justificado (arts. 242 y 246 de la L.C.T.), desde que la tensión generada en la relación contractual a partir del 25 de septiembre de 2012 y hasta el distracto (ver los telegramas colacionados y cartas documentos intercambiadas, como diferentes sanciones y términos empleados contra la trabajadora, fs. 67 en adelante) evidenció un clima de trabajo desgastado, degradado e imposible de mantener.

En efecto, surge del texto del colacionado fechado el día 10 de octubre de 2012 y recepcionado al día siguiente según informe de fs. 115, que la relación laboral se extinguió por despido indirecto, luego del profuso intercambio epistolar que comenzó con la suspensión por dos días (25 y 26 de septiembre de 2012) dispuesta por la patronal e impugnada luego por la actora (fs. 68). Seguidamente, el 28 de septiembre de 2012 la trabajadora alegó negativa de labor (fs. 71), intimando se le otorgue trabajo efectivo bajo apercibimiento de ley la cual mereció otra contestación por la patronal (fs. 73) quién le aplicó tres días más de suspensión por diversos motivos, entre ellos, reincidir A. en demostrar una conducta alevosa, delictiva, agresiva hacia el Gerente Sr. R. C. quién sostuvo fue agredido verbal y físicamente e intimó a la actora a su reintegro al trabajo el día 1° de octubre.

Posteriormente esta última impugnó la suspensión y negó los hechos que le fueran endilgados (fs. 75), intimando se rectifique la sanción disciplinaria, todo lo cual originó una nueva Carta Documento (fs. 77) de fecha 02 de octubre de 2012 por la cual la firma accionada la suspende una vez más por 4 días hasta el 05 de octubre de 2012, intimándola a reintegrarse el día 6 de octubre y por las tardanzas que advirtió (13 en total) tildadas de “atrevidas”, por la conducta que calificó de “grave grado de irresponsabilidad personal, laboral, social, cultural y casi delictiva…”; “por no haber respetado en ese período en trece oportunidades los horarios de entrada matutinos y vespertinos, afectando el buen funcionamiento de la sucursal y siendo un mal ejemplo para sus compañeros, por la actitud que prima facie parece de una persona inocente, infantil, desubicada, sin sentido común pero que es a su vez mentirosa, perniciosa, procaz, siendo sus actos no verídicos y actuando de modo falaz, sin discernimiento intelectual, sin lógica y con un accionar personal diario casi increíble, como si fuera de ciencia ficción, desoyendo la voz de la conciencia…convirtiéndola en totalmente deficiente, incapaz de integrar un equipo…” etc.

Finalmente y sin aludir a las demás notificaciones cursadas A. se colocó en situación de despido indirecto (fs. 81) por la negativa a rectificar la patronal su conducta injuriosa, también por el constante mal trato, acoso laboral, por las misivas impropias y controles médicos improcedentes.

VI. En el contexto descripto, exigir la Cámara la continuidad del contrato de trabajo, como referir a la inobservancia por la actora de un comportamiento propio de un buen trabajador resulta a todas luces inadmisible. No solamente decidió el caso contrariamente a los hechos y pruebas surgidos de la causa, sino también desconoció el uso de términos injuriosos e inapropiados por parte de la patronal al redactar la misiva que luce agregada a fs. 77, injuriantes al honor y dignidad de una trabajadora que no consienten la prosecución de la relación laboral (art. 242, L.C.T.), tales las calificaciones ofensivas, innecesarias y agraviantes para un ser humano como las contenidas en la misiva antes detallada.

De esta manera, logra la parte recurrente demostrar la existencia de un vicio de razonamiento del inferior, no habiendo el “a quo” ponderado los términos ofensivos y agraviantes atribuidos por la patronal a la trabajadora que, razonablemente apreciados, constituyeron injuria suficiente validando el despido indirecto en que se colocara.

VII. Y si bien es cierto que la calificación de la entidad injuriosa de los hechos atribuidos a una de las partes está librada a la prudencia de los sentenciantes que intervienen en las instancias ordinarias (S.T.J. Corrientes, Sentencias Laborales Nros.: 17/2010; 62/2013 y recientemente 64/2016), ello lo es en la medida que tomen en consideración el carácter de las relaciones entre los superiores e inferiores del contrato de trabajo (art. 242 L.C.T.) y las modalidades y circunstancias personales en cada caso, lo que no ocurrió en el presente.

No obstante apartarse de esa regla el tribunal “a quo”, advierto que obró correctamente el primer magistrado, relacionando y valorando aquella situación que finalmente invocó el trabajador como motivo real del despido, concluyendo válidamente que el mismo devino justificado.

De esta manera, comprobados los vicios endilgados al decisorio en crisis no cabe otra solución que propiciar el acogimiento del recurso de inaplicabilidad de ley interpuesto, en su mérito, revocar la sentencia de Cámara en lo pertinente —consideración de la justificación del despido y modo de imponer las costas— para de ese modo confirmar el pronunciamiento de primera instancia, con costas en esta instancia y en origen a la demandada vencida. Regular los honorarios profesionales de la Dra. E. D., vencedora; los pertenecientes a los Dra. N. E. S., como vencida, ambas como Monotributistas frente al I.V.A. en el 30% de la cantidad que deba fijarse para los honorarios de la primera instancia (art. 14, ley 5822).

El doctor Panseri dijo:

Que adhiere al voto del doctor Niz, por compartir sus fundamentos.

El doctor Vázquez dijo:

Que adhiere al voto del doctor Niz, por compartir sus fundamentos.

El doctor Chaín dijo:

Que adhiere al voto del doctor Niz, por compartir sus fundamentos.

El doctor Semhan dijo:

Que adhiere al voto del doctor Niz, por compartir sus fundamentos.

En mérito del precedente Acuerdo el Superior Tribunal de Justicia dicta la siguiente: Sentencia N° 81: 1°) Hacer lugar al recurso de inaplicabilidad de ley interpuesto, en su mérito, revocar la sentencia de Cámara en lo pertinente —consideración de la justificación del despido y modo de imponer las costas— para de ese modo confirmar el pronunciamiento de primera instancia, con costas en esta instancia y en origen a la demandada vencida. 2°) Regular los honorarios profesionales de la Dra. E. D., vencedora; los pertenecientes a los Dra. N. E. S., como vencida, ambas como Monotributistas frente al I.V.A. en el 30% de la cantidad que deba fijarse para los honorarios de la primera instancia (art. 14, ley 5822). 3°) Insértese y notifíquese. — Fernando A. Niz. — Eduardo Panseri. — Luis E. R. Vázquez. — Alejandro A. Chain. — Guillermo H. Semhan.

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