Fuente: http://www.lanacion.com.ar/

Domingo 30 de Octubre de 2016

Hoy son atractivas varias opciones en moneda local; recomiendan incluir en la cartera emisiones provinciales

Para un análisis de las inversiones en bonos bien vale referirse a una cuestión de plazos. En el mediano y en el largo, las alternativas en dólares conservarían un buen valor relativo si se contrasta el rendimiento de los títulos argentinos con los de otros países de la región. Para el corto plazo, la expectativa de tasas en pesos por encima del movimiento del dólar -la verdadera alternativa del ahorro doméstico- hace del negocio en moneda local una de las oportunidades más recomendadas, aunque tenga mayor riesgo.

“La inversión en pesos es una apuesta táctica, no estratégica”, dice el economista Gustavo Ber. “Es una situación de carry mes a mes, donde la inversión de la curva de pesos favorece un rollover continuo mientras la oferta de divisas se mantenga vigente”, explica.

Completan el menú de opciones en pesos bonos cortos a tasa variable que ajustan por CER o Badlar. En el último caso, los Bonar 2017, 2018 y 2020 rinden hoy en torno al 25% anual, mientras que el Bogar 2018 devuelve entre 3 y 4 puntos de tasa real por sobre la inflación.

De cualquier manera, el escenario se descuenta como temporal. Según un informe de la consultora Quantum basado en las tasas esperadas por el mercado, la perspectiva de un rendimiento en pesos superior a la devaluación deja de ser clara a partir de mediados del año que viene.

Para los ahorristas que buscan producir tasas en dólares de sus inversiones en pesos, un rebalanceo oportuno de cartera será crucial.

Según Ber, las señales a atender deberían venir por la cuenta de capital: “La situación de los pesos es altamente dependiente de un canal financiero que siga ofertando divisas al ritmo que hoy se percibe. Si esta oferta desaparece, queda de manifiesto un atraso cambiario que no puede ser permanente. En ese sentido, es momento de diversificar: la estrategia en moneda local está llegando a una etapa de madurez”.

En cuanto a la oferta de bonos en dólares, el panorama internacional motivó reconfiguraciones en portafolios: mientras que los bonos más cortos recortaron casi 400 puntos en el spread hasta quedar con rendimientos que no superan el 3% anual, el tramo largo ofrece títulos en torno al 6 o 7%, pero con mayor exposición a variaciones en la tasa de interés libre de riesgo. En el medio, hay oportunidades con buena relación entre el riesgo y el retorno.

“Observamos que la parte media de la curva quedó con rendimientos similares o un poco superiores al tramo largo. A su vez, este último está más expuesto a una fluctuación eventual de la tasa en Estados Unidos, por lo que el achatamiento da para pensar en trasladar posiciones de los títulos más largos a aquellos de duración media”, destaca el ex secretario de Finanzas, Daniel Marx.

Se convalidaría así una estrategia defensiva ante movimientos futuros de la Reserva Federal que podría, a su vez, capturar ganancias de capital por nuevas mejoras en el riesgo argentino. Una próxima parada para el spread del tramo largo podría estar a 100 puntos básicos, en torno al rendimiento brasileño. Atravesar esa frontera, precisan, posiblemente requiera reformas estructurales de orden fiscal. “Pensamos que los spreads en la parte larga están en línea con los desafíos macroeconómicos que enfrenta la Argentina hacia el futuro”, explica Ezequiel Zambaglione, de Puente. “Preferimos acortar un poco la duration y apuntar al tramo de vencimientos comprendido entre 2021 y 2024, ya que creemos que el mayor rendimiento que pagan los bonos largos no compensa el riesgo de shocks que pudieran llegar del lado internacional”, agrega.

Jorge Oteiza, de Criteria, dice que un mix entre Bonar 2024 y 2020, sumado a dos títulos provinciales de plazo similar, permitiría al inversor transitar con cierta calma el escenario y devengar una renta cercana al 5% a doce meses. Si se desea afrontar mayores riesgos de tasa, el tramo largo mantiene potencial: según Paula Premrou, de Portfolio Personal, una posición en títulos como el DICA podría ofrecerle al inversor retornos de capital más intereses por hasta 15%, siempre que se verifique la compresión de spreads.

Para no resignar rendimiento en el éxodo hacia el tramo medio, los analistas recomiendan incorporar títulos subsoberanos que permiten capturar entre uno y dos puntos adicionales de retorno a riesgo asimilable. Por ejemplo, los títulos a 2024 de la provincia de Buenos Aires y de Mendoza rinden entre 6,5 y 7%. Su equiparable soberano, el Bonar 2024, oscila en torno al 5%.

Deberá allí primar cierta selectividad. Entre las recomendaciones se destacan, además de las mencionadas, emisiones a mediano plazo para Córdoba (7% de rendimiento) y Chubut 2019 (6%, garantizado por regalías petroleras). ¿Qué mirar? Liquidez, cuentas fiscales y perspectivas de mejoras en la coparticipación para los años por venir.

Tres grupos de bonos en la mira

Bonos y letras en pesos. Para el corto plazo se sugieren instrumentos en moneda local. Además de las Lebac, que rinden 26,75%, hay bonos que ajustan por Badlar como los Bonar 2018 y 2020. El foco: la parte corta de la curva remunera mejor al inversor

Bonos soberanos en dólares. El tramo medio de la curva presenta buenas oportunidades para poder reducir exposición a eventos externos y conservar un rendimiento en torno del 5%, como el del Bonar 2024

Bonos provinciales. Para no resignar rendimiento al reposicionarse en bonos de mediano plazo, los analistas sugieren comprar títulos provinciales. Provincia y Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, entre las opciones