Doctrina del Día: “Los animales ante la ley. De objetos y sujetos”. Autor: Carlos M. Muñiz

Los animales ante la ley. De objetos y sujetos

Publicado en: LA LEY 29/02/2016, 29/02/2016, 5

Fallo comentado: Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sala I~2015-11-25 ~ G. B., R. s/ inf. ley 14346

Cita Online: AR/DOC/594/2016

Sumario: I. El fallo. — II. Los animales como sujetos de derecho. Problemática de esta teoría. — III. La solución a partir del análisis de los derechos en conflicto (y no de los sujetos)

  1. El fallo

La Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas recibe un incidente de apelación en el contexto de una causa originada a partir de malos tratos y actos de crueldad con respecto a sesenta y ocho perros que la imputada tenía en su domicilio, y fueron encontrados sin agua y comida, con graves signos de desnutrición, viviendo hacinados y en un entorno insalubre, y padeciendo numerosas enfermedades no tratadas. En primera instancia se estableció la inimputabilidad de la imputada, dado que se determinó que por su estado de salud mental no se encontraba al momento de los hechos en condiciones de comprender la criminalidad de los actos, y consecuentemente resolvió archivar las actuaciones y proceder a la donación de los animales secuestrados. La defensora interpone un recurso de reposición con apelación en subsidio con respecto a la disposición de proceder a la donación de los animales y solicita su devolución, al sostener fundamentalmente que no recayó sobre la imputada condena alguna referida a su culpabilidad, y que los animales son indiscutiblemente su propiedad. La querella se opone a la restitución, invoca el grave estado en el que fueron encontrados los animales y destaca que de la experticia psicológica y psiquiátrica resulta que la persona no se encuentra en condiciones de hacerse cargo de seres vivos. Rechazada la reposición, en apelación la Cámara hace prevalecer la protección de los animales por sobre el derecho de propiedad invocado por la defensora y confirma la decisión de primera instancia.

Si presentamos los argumentos del tribunal en forma sintética podemos decir que:

  1. Los malos tratos a los animales son una conducta reprimida por el ordenamiento penal. El bien jurídico protegido por estas normas son los animales.
  2. Este criterio se ve reflejado en Códigos Civiles de otros países, entre los que destaca el artículo 90 del Código Alemán y el art. 9 del Código Francés. Se reconoce que el Código Civil argentino no recoge estas nuevas posturas.
  3. Reconocer que los animales son sujetos de derecho no implica que éstos sean titulares de los mismos derechos que las personas humanas, sino reconocerles aquellos que son inherentes a su dignidad de “ser sintiente”. Esto conlleva la necesidad de que no sean considerados cosas sino en cambio titulares de derechos y potenciales víctimas.
  4. Conforme el precedente de la Cámara Federal de Casación Penal “a partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática, menester es reconocerle al animal el carácter de sujeto de derecho, pues los sujetos no humanos son titulares de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente…” (1)
  5. El tratamiento que debe darse a una cuestión de esta naturaleza implica un análisis más profundo que si se tratara de un simple bien material.
  6. En el caso en cuestión la decisión de la magistrada de grado resulta razonable.

Sin demasiado temor, no puede decirse sino que la solución de la Cámara en el fallo ha sido razonable, y que es de toda evidencia que no resultaba prudente la restitución de los perros con respecto de los cuales se encontraba probado el hecho material del maltrato aunque no la culpabilidad.

No obstante, de esta línea argumental, llama la atención el abierto reconocimiento en el fallo de la falta de incorporación en el Código Civil y Comercial (CCyC) de estos criterios que se reciben doctrinariamente, presentando como mínimo en apariencia una fuente de incongruencias en el ordenamiento jurídico globalmente considerado. Es inevitable la referencia fundamental al citado fallo de la CFCP, pero éste en cuanto a sus argumentos simplemente refiere que son sujetos porque son titulares de derechos y para ello recurre al argumento de autoridad (2). Ahora, ésto parece insuficiente. Que una norma jurídica proteja un determinado bien no convierte a ese bien automáticamente en titular de la acción. Es decir, no decimos que las normas que protegen el medio ambiente convierten inmediatamente en sujetos titulares de derechos a la flora, la fauna y los ríos, o de la naturaleza en su conjunto (3).

  1. Los animales como sujetos de derecho. Problemática de esta teoría

La idea parece atractiva y bien intencionada. Los animales serían sujetos titulares de derechos por su naturaleza, derechos que deben ser reconocidos por el ordenamiento de la misma manera que los derechos del hombre. No obstante, si ahondamos un poco en los fundamentos teóricos de estas propuestas, sin siquiera considerar los problemas que se plantean con su abierta incongruencia con el derecho positivo vigente, podemos seriamente poner en cuestión su consistencia interna y viabilidad.

Fundamentalmente podemos encontrar dos líneas teóricas que justifican el reconocimiento de la personalidad jurídica de los animales. En primer término, se presentan las tesis de corte utilitarista que encuentran su primera formulación en el pensamiento de Bentham, quien postula como sujeto moral a todo aquel capaz de sentir placer o dolor, y ante la afirmativa eleva a sujetos de derecho a todos aquellos que cumplan esta condición, comprendidos entre ellos los individuos del reino animal. En la misma línea, Salt por su parte aboga a favor del reconocimiento de los derechos de las razas animales inferiores. Este desarrollo teórico culmina con la obra de Peter Singer (4) quien define el sufrimiento como característica vital a partir de la cual debe atribuirse la condición de sujeto de derecho. Propone un criterio “antiespecísta”, solicitando un tratamiento igualitario entre todos los sujetos de derecho independientemente de su especie. (5) El problema fundamental de toda esta línea teórica es la inconsistencia entre el fundamento utilitarista que sirve de apoyatura a esta teoría y la idea de estos derechos animales como exigencias éticas indispensables para el legislador (6).

La segunda vertiente teórica es la que podemos denominar ecología profunda y da fundamento al trabajo de Zaffaroni citado en el fallo de la CFCP. Parte de la base de la hipótesis Gaia del Teólogo Leonardo Boff según el cual “la Tierra es un organismo vivo, es la Pachamama de nuestros indígenas, la Gaia de los cosmólogos contemporáneos. En una perspectiva evolucionaria, nosotros, seres humanos, nacidos del humus, somos la propia Tierra que llegó a sentir, a pensar, a amar, a venerar y hoy a alarmarse. Tierra y ser humano, somos una única realidad compleja. Entre los seres vivos e inertes, entre la atmósfera, los océanos, las montañas, la superficie terrestre, la biósfera y la antropósfera, rigen interrelaciones. No hay adición de todas estas partes, sino organicidad entre ellas.” (7) Esta naturaleza o Pachamama como organismo vivo es para esta teoría titular de derechos y consecuentemente persona, junto ya no solo a los animales sino a todos los elementos que integran ese sistema. Menciona que “parece demasiado que ahora debamos reconocer que además de nosotros hay otros que tienen derechos. A regañadientes y tras siglos de lucha, se fue aceptando que tuvieran derechos los salvajes, los siervos, las mujeres, los esclavos, los de diferente color de piel, los trabajadores manuales, los de diferente orientación sexual (…)” (8). Excede la extensión propuesta de este comentario abordar en su totalidad las cuestiones problemáticas que desde distintas perspectivas filosóficas y jurídicas plantea esta tesis (adoptada dogmáticamente por la CFCP y citada en apoyo en del fallo comentado). Sin embargo, no pueden dejar de mencionarse algunas de las que surgen más evidentes y peligrosas. Mencionar a los salvajes, las mujeres, los esclavos, y otros otros, en apoyo de esta teoría, implican desdibujar la dignidad humana que es reconocida como eje central y fundamento primero de los derechos humanos. En consecuencia, los potenciales riesgos de derivaciones autoritarias de esta teoría son evidentes, en primer término si los derechos del hombre no tienen un fundamento, alcance o jerarquía superior que la de cualquier otra entidad que integre a la naturaleza como organismo vivo, ¿cómo podremos defenderlos ante aquella autoridad que determine qué es lo bueno para la Pachamama? En este sentido, Picasso sostiene que “El problema de afirmar que la Naturaleza, o la Tierra, deben ser considerados sujetos de derecho es, claro está, el de saber cuáles son los designios de esas entidades. ¿Quién establecerá qué es lo bueno para la Pachamama? ¿Cuáles serán las reglas a las que habremos de someternos para respetar sus derechos “naturales”? Es evidente que cada quien dará la respuesta que le plazca, y así como simpatizamos con las que proporcionan los ecologistas, nos preocupan las que puedan plantear personas, grupos o movimientos políticos no tan bien intencionados. El de Spencer y el darwinismo social -que tan justamente repudia Zaffaroni al tratar esta cuestión- son un excelente ejemplo de lo que venimos diciendo.” (9)(Picasso)

En otro orden, ambas teorías dejan abiertas una serie de interrogantes a los que es muy difícil dar respuesta: en nuestro ordenamiento, los animales ¿son sujetos u objetos de las relaciones jurídicas?; ¿pueden ser uno y otro a la vez?; ¿todos los animales tendrían los mismos derechos o sólo algunos?, y en el segundo caso ¿cuáles? La incapacidad jurídica de ejercicio de estos sujetos parece resultar evidente, entonces ¿a quién corresponde su representación?

Entre otras anomalías recogidas por la doctrina a estas tesis encontramos como argumentos más comunes que 1. Debe partirse del hecho de la diferencia en los seres vivos entre humano y no humano y en todo caso a partir de ella demostrar la igualdad moral; 2. No tiene sentido la extrapolación de las nociones de moral y derechos fuera de la especie humana, términos que tienen su origen en el desenvolvimiento humano y se plantean por y para las personas humanas; 3. Es imposible concebir entre individuos de distintas especies a la humana la reciprocidad de derechos y deberes, e incluso la posibilidad de coerción para exigir su cumplimiento; 4. Se plantea el problema de la protección no solo de las actividades humanas sino de las actividades predatorias interespecies; 5. El fundamento se encuentra en los deberes del hombre como sujeto moral con respecto a los seres animados y la naturaleza. Al respecto, desde una perspectiva positivista, señala Guibourg que “En efecto, todo el contenido del derecho se reduce, en última instancia, en determinar quién debe hacer u omitir qué clase de acción, en qué momento o circunstancia y bajo qué responsabilidad. Como complemento de este núcleo, también suele especificar quién puede reclamar el cumplimiento de esa acción, de qué manera y con qué consecuencias. A lo primero le llamamos obligación; a lo segundo, derecho subjetivo.” (10) Todo ello tiene como referencia central del Derecho a la acción humana y no puede ser aplicado al comportamiento animal. ¿Cómo obligaríamos a un animal a cumplir una norma jurídica? ¿Cómo exigiría el cumplimiento de los deberes que les corresponden a otros? ¿Desde qué perspectiva distinta de la humana tendría valor este reconocimiento de derechos? (en palabras de Picasso “Acaso algún día la ley declare, efectivamente, que los monos, los ciempiés o las comadrejas son personas, pero mucho tememos que los destinatarios de tan augusta distinción no se conmoverán demasiado por ella.” (11))

Si lo único que se pretende es defender a los animales del maltrato humano, el reconocimiento de la personalidad es innecesario dado que “bastaría con prohibir las acciones de maltrato y disponer el destino de los simios a proteger.” (12), y resultaría sumamente inconveniente en la práctica (13).

A modo de síntesis parcial, en el fallo hay un salto lógico cuando de la (jurídicamente necesaria) protección de los animales y las normas que la receptan se deriva inmediatamente (en forma dogmática) la idea de su carácter de sujetos de derecho, cuando éste no resulta expresamente de ninguna disposición, aunque dicha postura no pueda ser descartada en todos los casos en forma apriorística. Es decir, de la protección jurídica de los cadáveres no se deduce su personalidad, y ello no es una cuestión que amerite demasiado debate. La ausencia de normas positivas que den sustento a esta tesis plantea una anomalía que parece ser deliberadamente ignorada por esta jurisprudencia reciente. Asimismo, resulta prudente preguntarse si resultaba necesario en el caso afirmar la titularidad de derechos en cabeza de los animales, dado que el conflicto de derechos entre la propiedad y el interés público reflejado en las normas de protección de los animales hubiera permitido igualmente llegar a conclusiones en el mismo sentido. El tópico no es susceptible de ser agotado en este comentario, pero se intentará presentar un relevamiento de las distintas opiniones sobre el tema y algunas reflexiones preliminares a la luz de ellas.

III. La solución a partir del análisis de los derechos en conflicto (y no de los sujetos)

¿Qué son los animales? Si para una primera respuesta buscamos el sentido ordinario que tiene el término encontramos que en el diccionario de la RAE sus dos primeras acepciones son “Ser orgánico que vive, siente y se mueve por propio impulso.” y “animal irracional” (14). Claramente se observa que las definiciones responden a una cuestión filosófica fundamental y pensada desde la mirada del hombre, que ante la necesidad de comprenderse a sí mismo, busca encontrar aquella característica que lo distinga de los otros seres vivos. A partir del método aristotélico de definición, buscando el género próximo y la diferencia específica, el hombre queda definido como animal racional y en consecuencia, el resto de las especies serían animales irracionales, conforme la segunda acepción. El hombre es ante todo animal, y su animalidad no es objeto de discusión. La cuestión problemática se plantea en cuanto a la racionalidad como característica exclusiva que hace a la humanidad. La crisis de la razón, tanto en su sentido clásico como moderno, no obsta a que aún de diferentes maneras ésta permanezca subyacente en todas las definiciones antropológicas (15). Excede las modestísimas ambiciones de este comentario abordar en forma completa las implicaciones filosóficas de esta crisis, pero podemos decir que aún ante este fracaso hay una coincidencia en reconocer una diferencia particular en el modo de ser del hombre y que repercute necesariamente en su dignidad. Aceptemos ante este aparente fracaso que para definir el universo que aquí nos ocupa, para la definición de animal se tome como referencia la primera acepción del término excluyendo a los seres humanos, sobre cuya personalidad inherente a su dignidad se encuentra reconocida expresamente en numerosas normas positivas.

¿Cómo aborda la cuestión de los animales nuestro Código Civil y Comercial (CCyC)? El propio fallo comentado reconoce que “no recoge las nuevas posturas sobre el status de los animales, y su art. 16 define que “los bienes materiales se llaman cosas”. Es dudoso que los Códigos Francés y Alemán citados en la sentencia sostengan la personalidad jurídica de los animales, si bien explícitamente dicen que no son cosas. Si leemos con atención el art. 515-14 (16) del Código Francés advertimos que son objetos de protección del ordenamiento en virtud de su carácter de seres vivientes sensibles, pero se encuentran sujetos al régimen de los bienes, y difícilmente pueda derivarse de esta norma su carácter de sujetos de derecho. El artículo 90 del Código Alemán puede ser interpretado en sentido similar. Ahora, decir que no son cosas, ¿implica necesariamente decir que son personas?

Para el Código de Vélez los animales son cosas, en la especie cosas muebles conforme el artículo 2318. La situación no parece ser muy distinta en el CCyC (17) Las personas son humanas (art. 19) y jurídicas (art. 141). La definición del art. 2318 del Código de Vélez es recogida por el nuevo art. 227, resultando los animales comprendidos en la definición de cosas muebles, en la especie “semovientes”. Los animales son expresamente considerados bienes propios o gananciales, dependiendo del caso conforme los arts. 464 inc. f y 465 inc. i. Son cosas que se pueden apropiar según el art. 1947 inc. a ii o no susceptibles de apropiación según el inc. b ii y iii del mismo artículo. Los artículos 1948 a 1950 abordan específicamente la forma de su apropiación mediante la caza, la pesca y la particular situación de los enjambres. El artículo 2130 inc. c se refiere al usufructo de un conjunto de animales, en sentido concordante con los artículos 2141 y 2153. El único matiz posible, si bien no implica una diferencia concreta de efectos jurídicos lo podemos encontrar en los artículos 1310 y 1759. El primero (más dudoso) se refiere al transporte “de animales” como distinto del de “cosas frágiles”. En el caso del artículo 1759 se hace referencia al daño causado por animales en un artículo especial distinto del 1757 que refiere al daño causado por el riesgo o vicio de las cosas. La diferenciación conceptual no tiene impacto en el régimen jurídico que se mantiene uniforme.

En síntesis, conforme lo sostuviera Tobías los animales son en nuestro derecho civil objeto del derecho de propiedad y no sujetos de derechos (18). Si el legislador hubiera pretendido transformarlos en sujetos, debería haberlo dicho expresamente, y hubiera tenido que determinar el modo de su representación ante su evidente incapacidad de ejercicio (19).

Ahora, la cuestión no es tan sencilla y el caso que nos toca analizar lo demuestra. Solucionar el problema como si sólo estuvieran involucrados derechos de propiedad sobre las cosas, nos conduce a una solución que se presenta como injusta y manifiestamente contraria a criterios axiológicos compartidos por la comunidad. En este punto es necesario pronunciarse abiertamente y sin ambigüedades en contra de cualquier forma de maltrato injustificado a los animales y a la naturaleza en general. En este sentido, compartimos la idea que “cuando el corazón está auténticamente abierto a una comunión universal, nada ni nadie está excluido de esa fraternidad. Por consiguiente, también es verdad que la indiferencia o la crueldad ante las demás criaturas de este mundo siempre terminan trasladándose de algún modo al trato que damos a otros seres humanos. El corazón es uno solo, y la misma miseria que lleva a maltratar a un animal no tarda en manifestarse en la relación con las demás personas. Todo ensañamiento con cualquier criatura ‘es contrario a la dignidad humana'” (20) Hay un deber, que en primer término es ético y luego jurídico, consagrado en forma positiva en diversas normas, de proteger la vida en general, la naturaleza y en particular, a los animales, evitando su maltrato injustificado, entre ellos la ley 14.346 citada en el fallo.

En el fallo en cuestión el conflicto de derechos se presenta claro entre la protección de la propiedad privada y en el interés de orden público que fundamenta la preservación de los animales de malos tratos por parte de los seres humanos. En conclusión, entendemos que sin recurrir al complicado e innecesario artificio de reconocer personalidad a los animales, la cuestión podría haberse resuelto en el mismo sentido (que por otra parte compartimos), privilegiando este último interés por sobre la propiedad privada, sobre la base de pautas comunes de razonabilidad en la interpretación del ordenamiento jurídico.

(1) Cámara Federal de Casación Penal, Sala II causa N° CCC 68831/2014/CFC1 “Orangutana Sandra s/recurso de casación s/habeas corpus”, 18/12/14.

(2) cita a ZAFFARONI, Eugenio Raúl., La pachamama y el humano, Buenos Aires. Ediciones Madres de Plaza de Mayo/Colihue, 2012, ps. 54/55.

(3) En contra ver Zaffaroni, ib. ídem. quien plantea a la naturaleza como titular de derechos propios, con independencia del humano.

(4) SINGER, Peter, Animal Liberation, Harper Coliins, 4a ed, 2009.

(5) ver para un tratamiento profundo y completo del tema BANDIERI, Luis María., “Los animales, ¿tienen derechos?”, Prudentia Iuris, N° 79, 2015, ps. 33-56, ver también VANOSSI, Jorge Reinaldo, “La protección jurídica de los animales”, LA LEY 2015-A, 850

(6) Chávez-Fernández Postigo, J. Persona humana y derecho, Ed. Porrúa, México, 2014, p. 133

(7) ZAFFARONI, ob. cit.

(8) ZAFFARONI, ob. cit.

(9) PICASSO, Sebastián, “Reflexiones a propósito del supuesto carácter de sujeto de derecho de los animales. Cuando la mona se viste de seda”, LA LEY 2015-B, 950.

(10) GUIBOURG, Ricardo A. “Personas, simios y otras abstracciones”, LA LEY 2014-F, 1251.

(11) PICASSO, ob. cit.

(12) GUIBOURG, ob. cit.

(13) PICASSO, ob. cit.

(14) http://dle.rae.es/?id=2gzhuuF|2h2JkZX

(15) GARCÍA PEÑA, Ignacio, “Animal racional: breve historia de una definición”, Anales del seminario de Historia de la Filosofía, Universidad Complutense de Madrid, Vol. 27 (2010): 295-313.

(16) “Les animaux sont des êtres vivants doués de sensibilité. Sous réserve des lois qui les protègent, les animaux sont soumis au régime des biens”

(17) ver Picasso, ob. cit.

(18) TOBÍAS, José W., “Derecho de las personas, LA LEY, Buenos Aires, 2009, p. 8.

(19) PICASSO, ob. cit.

(20) LAUDATO, Francisco, Si’, n° 92, en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html

Consulta Frecuente: Monotributo: ¿Cómo realizo la solicitud de los comprobantes?

Fuente: http://www.afip.gob.ar/

ID 14382867
Evento 2848 – ¿Cómo realizo la solicitud de los comprobantes?
01/04/2011 12:00:00 a.m.

 

La solicitud se realiza mediante alguna de las siguientes opciones:

a) Por transferencia electrónica de datos a través del sitio Web a cuyo fin deberán observar el procedimiento y las especificaciones técnicas que se indican en los Anexos I y II de la RG 3067/11.

b) Accediendo al servicio denominado “Comprobantes en línea”.

Fuente: Art. 5 RG 3067/11

 

El Banco Central libera a los exportadores el exceso de Dólares que hay en los bancos

Fuente: http://www.iprofesional.com/

El objetivo es que los bancos puedan darle uso redituable a los dólares ociosos que empezaron a acumular en sus arcas y que en las últimas semanas dejaron de atraer con tasas de interés excepcionales

Finanzas, 29 de febrero de 2016

El regreso de los dólares a los bancos dejó al sistema financiero un colchón de divisas que está a poco de igualar al que tenían hace cuatro años, antes de que se instalara el cepo cambiario, y que en las entidades ya empiezan a considerar excesivo.

El tamaño de los depósitos en moneda extranjera del sector privado ya supera los u$s13.000 millones y en lasmesas de dinero ya resolvieron bajar sensiblemente las tasas de interés que pagan a los ahorristas por sus billetes. El Banco Central, atento a un pedido de los banqueros, decidió este último viernes ampliar el destino que pueden darle las entidades a estas divisas: a partir de ahora, no sólo podrán otorgar créditos en dólares para prefinanciar ventas al exterior, sino también a cualquier productor, procesador o acopiador de un bien exportable que demuestre buena facturación y capacidad de pago.

El objetivo: que los bancos puedan darle uso redituable a los dólares ociosos que empezaron a acumular en sus arcas y que en las últimas semanas dejaron de atraer con tasas de interés excepcionales. El caso emblemático fue el de un banco de primera línea que en diciembre, apenas asumió la nueva gestión, lanzó una tasa promocional del 4% anual y ahora optó por bajarla al 2,6 por ciento.

Sucede que, desde entonces hasta hoy, los ahorros en moneda extranjera aumentaron en u$s4.100 millones. Si bien a fin de año suele haber un incremento estacional por la exención que tienen los depósitos en el Impuesto a los Bienes Personales, hubo otros dos factores que apuntalaron la recuperación: la liberación del cepo y las menores expectativas de devaluación.

En este contexto, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, dio la orden de flexibilizar la regulación que regía para los créditos en dólares, pero sin alterar lo que considera una “regla de oro” para el sistema: que estas líneas estén dirigidas a aquellas compañías con capacidad de generar un ingreso genuino en moneda extranjera y evitar, así, un peligroso descalce de monedas.

Antes, las entidades podían aplicar los depósitos a una operación de comercio exterior específica. Ahora, la comunicación A 5908 les permitirá destinarlos a productores de bienes exportables, “siempre que se verifique el flujo de ingresos futuros en moneda extranjera provenientes de sus operaciones de exportación registre una periodicidad y magnitud tal que sea suficiente para cancelar la financiación y se constate, en el año previo, una facturación en moneda extranjera a clientes del exterior por un importe que guarde razonable relación con esa actividad y con su financiación”.

De esta manera, la pesificación casi completa que terminó por dominar a la economía argentina en los cuatro años de cepo cambiario empieza a desarmarse de a poco. Hoy el crédito en dólares ya es más dinámico que el que se otorga en pesos: las líneas en moneda extranjera avanzaron un 15% en el último mes en un contexto en el que el financiamiento en pesos cayó un 1%, señala Ámbito Financiero.

Los argentinos no sólo encuentran más espacio para ahorrar en divisas, por la libertad que ahora tienen para comprarlas vía homebanking o en ventanillas, sino que también se animan a tomar créditos en moneda extranjera ante las menores expectativas de devaluación.

El Banco Central cierra febrero con u$s 1500 millones menos en reservas

Fuente: http://www.cronista.com/

Entre las ventas que debió hacer el organismo para frenar la suba del dólar y la disminución del efectivo mínimo, las arcas se achicaron. En la City recuerdan que la tendencia bajista tiene que ver con la estacionalidad

EDICIÓN IMPRESA FINANZAS Y MERCADOS 29.02.16 | 00:00

por SOFÍA BUSTAMANTE

Las reservas del Banco Central (BCRA) están por cerrar febrero con unos u$s 1500 millones menos que los que registraba a fines de enero, tanto por las ventas que debió hacer el organismo para contener el tipo de cambio como por la salida de efectivo del sistema, a causa de la estacionalidad y la flexibilización de los encajes.

El BCRA demora algunos días en publicar los saldos definitivos de las arcas, por lo que los números son provisorios. De todas maneras las diferencias no deberían ser sustanciales, o al menos no suelen serlo. Al 29 de enero, último día hábil de ese mes, las reservas contabilizaban u$s 30.074 millones, luego de la inyección de u$s 5.000 millones que supuso el préstamo de bancos extranjeros. El viernes, en tanto, el Central informó un saldo estimativo de u$s 28.556 millones.

Bajo las órdenes de Federico Sturzenegger, el BCRA debutó en el terreno cambiario recién el jueves 18 de febrero. Si bien el gobierno de Cambiemos se tomó más de dos meses antes de empezar a intervenir en este mercado, desde que entró en el juego prácticamente no dejó de hacerlo: vendió en cinco de las últimas siete ruedas cerca de u$s 400 millones.

Según el sector privado, la del viernes fue la sesión de mayor participación oficial, ya que fueron necesarios u$s 150 millones para ponerle un límite al dólar. En cambio, desde el Central indicaron que las ventas fueron por u$s 109,6 millones. Cualquiera sea la cifra, el volumen de negocios ascendió a u$s 488,5 millones, una suma diaria récord para lo que va del año.

El tipo de cambio terminó en $ 15,47, ocho centavos arriba con respecto a la víspera, pero lo más relevante fue el incremento semanal del dólar, 41 centavos, el segundo mayor avance para una semana en 2016.

Dado que menos de u$s 400 millones no explican la caída de las reservas, es necesario prestarle atención a otros factores. Los datos oficiales del Central llegan hasta el 23 de febrero, pero se puede percibir una disminución en el efectivo mínimo de u$s 1725 millones.

“Salió plata del sistema. Si los bancos tienen depósitos en dólares tienen que hacer un encaje en el Central. Cuando caen los depósitos caen los encajes. Esto sin contar que el Central los achicó, es decir que los bancos no tienen la obligación de dejar tanto dinero parado como antes”, comentó el economista jefe de Orlando Ferreres, Fausto Spotorno.

A fines de enero la autoridad monetaria disminuyó del 30% al 20% los encajes, una rebaja adicional del recorte de 50% al 30% que había hecho poco antes.

Por su parte, el monetarista Javier Milei subrayó: “En febrero el problema suele ser la estacionalidad, es cuando empieza a caer la demanda. Además hay que tener en cuenta la contracción de la base monetaria, de un crecimiento de 45% en la época del kirchnerismo a un 23% actual. La base está cayendo, así caen todo los agregados monetarios, entre ellos los encajes”.

Para hoy podría haber más ventas del Central, porque la razón de la fuerte demanda de días atrás fue el cierre del mes. “La proximidad del fin de mes y la necesidad de cubrir posiciones por operaciones pactadas para liquidar el lunes (por hoy) pudo haber contribuido a alimentar la demanda y adicionar presión sobre los precios. La intervención del Central estuvo destinada a suplir el faltante de oferta genuina y a corregir el ajuste del tipo de cambio en un escenario que todavía muestra un notorio desbalance entre la oferta y demanda privada de dólares”, detalló Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambios.

Ya mañana arranca la época de fuerte liquidación cerealera, sin embargo en la City creen que las ventas más contundentes llegarán más cerca de abril.

Aseguran que AFIP analiza cambiar valores de retenciones de Ganancias a los profesionales

Fuente: http://www.cronista.com/

EDICIÓN IMPRESA ECONOMÍA Y POLÍTICA 29.02.16 | 00:00

A la no modificación de las escalas del Impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría, o sea los trabajadores en relación de dependencia, autónomos y jubilados, que provoca que tributen a alícuotas muy altas desde ingresos relativamente bajos, se suman otras distorsiones que afectan a los profesionales cuando contratan como locación de servicios, por la desactualización de las retenciones que les practican. Este tema depende de una resolución de la AFIP que el organismo estaría analizando corregir.

En esa misma línea de distorsiones inflacionarias, se ubica la situación de las retenciones del Impuesto a las Ganancias a proveedores de bienes y servicios, es decir, las retenciones de la RG 830, precisó Martín Caranta, del Estudio Lisicki, Litvin y Asoc.

Este tema afecta el flujo financiero de los proveedores, entre otros, los profesionales que prestan locación de servicios, por cuanto los parámetros para calcular las retenciones y los valores no sujetos a retención son los mismos desde el año 2000.

A su vez, la no actualización de la RG 830 crea una situación de trato discriminatorio entre dependientes y autónomos. El incremento de las deducciones personales se vio plasmado en un menor impuesto mensual para los empleados a través de las últimas medidas que tomó el Gobierno, mientras que la situación de los profesionales autónomos no tiene reflejo inmediato en las cobranzas mensuales, porque las retenciones son las mismas.

La detracción financiera para los autónomos será igual que antes del Decreto 394/16, y solamente habrá una leve mejora en abril o mayo del año 2017, momento de presentar la declaración jurada por el período 2016 y pagar el saldo resultante, indicó Caranta.

Desde el año 2000 el monto no sujeto a retención para operaciones de enajenación de bienes de cambio es $ 12.000 y el de locaciones de obra y/o servicios no ejecutados en relación de dependencia de
$ 5000, por ejemplo. Todo pago superior originará la obligación de retener el gravamen sobre el excedente de tales importes a la alícuota del 2%. Para tener un idea de la distorsión existente, en el año 2000 con $ 12.000 se podía comprar un automóvil 0 km chico, con $ 18.000 se compraba un automóvil mediano.

Considerando los valores no sujetos a retención, la detracción impositiva en la actualidad es prácticamente sobre el monto total de la operación. Dado que, en promedio, el Impuesto a las Ganancias representa un 4% de las ventas; con la retención, un sujeto está anticipando prácticamente la mitad del gravamen, más allá de los anticipos y las percepciones en Aduana, puntualizó Caranta.

En lo que respecta a los a profesionales y/o autónomos, la retención depende de una escala progresiva, que aplica la alícuota del 30% a todo cobro superior a $ 40.000. Tomando como ejemplo el caso de un honorario mensual de $ 20.000, la retención que corresponde será de $ 3800 aproximadamente, lo que representa casi 19%.

Otro exponente de lo desactualizados que están los valores son las retenciones mínimas a realizar que siguen en $ 20.

La corrección de la situación abordada no depende de una ley del Congreso Nacional, ni de un decreto del Poder Ejecutivo. Sólo se requiere una resolución general de la Administración Federal de Ingresos Públicos que sustituya los valores contenidos en el Anexo VIII de la RG 830/2000, contemplando los cambios que ha sufrido el poder adquisitivo de la moneda desde 2000 hasta la actualidad. Se trata de una medida cuya necesidad se impone desde hace ya varios años, como también la actualización de las escalas del Impuesto a las Ganancias, enfatizó Caranta.

Por otra parte, el especialista subrayó que “los autónomos son tan trabajadores como los dependientes; sin embargo, sufren una carga fiscal muy desigual, producto de no tener el incremento de la deducción especial en 3,8 veces que tienen los empleados”.