Fallo del día: procedimiento tributario. Defraudación fiscal. Omisión de declarar bienes de significación económica. Intención dolosaTribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contenciosoadministrativo Federal, sala IV(CNFedContenciosoadministrativo)(SalaIV)

Fecha: 23/12/2014

Partes: Feldman, Jorge Abraham (TF 36.291I) c. Direccion General Impositiva s/ recurso directo de organismo externo

Publicado en: La Ley Online

Hechos:

La Administración Federal de Ingresos Públicos aplicó una multa por defraudación fiscal a un contribuyente, que omitió declarar dos bienes de considerable significación económica en sus declaraciones juradas. El Tribunal Fiscal de la Nación decidió reencuadrar la sanción en la figura de omisión de impuesto. La Cámara, a su turno, revocó el decisorio.

 

Sumarios:

  1. La conducta del contribuyente mediante la cual ocultó dos bienes —en el caso, inmueble y automóvil— de considerable significación económica en sus declaraciones juradas, que lo llevaron a ingresar menos impuesto del que hubiera correspondido tributar, denota una intención de esconder su situación fiscal y, por ende, debe ser encuadrada en la figura de defraudación fiscal.

 

Jurisprudencia Relacionada(*)

Ver Tambien

Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contenciosoadministrativo Federal, sala III, “Weiss, Leandro Segismundo (TF 34172-I) c. DGI”, 11/06/2013, AR/JUR/26265/2013

(*) Información a la época del fallo

 

  1. La omisión de pago de impuestos es una figura cuyo elemento intencional surge del acaecimiento del hecho, por presumirse la existencia de, al menos, negligencia en la presentación de declaraciones juradas, mientras que en la figura de defraudación la intención dolosa debe ser probada por la administración.

 

Texto Completo: 2ª Instancia.- Buenos Aires, diciembre 23 de 2014.

Considerando:

1°. Que el organismo jurisdiccional reencuadró la conducta de la actora en el artículo 45 de la ley 11.683. Impuso las costas en proporción a los respectivos vencimientos (fs. 79/82).

2°.- Que a fs. 83, 84 y 85 la actora apeló dicho decisorio, así como la regulación de honorarios y expresó agravios a fs. 94/104 vta. Por su parte, a fs. 70 y 74/81 la representación fiscal dedujo y fundó su recurso de apelación ante esta Cámara, que fue replicado por su contraria a fs. 116/119.

3°. Que, en primer lugar, toda vez que se advierte que la actora fundó el recurso de apelación interpuesto a fs. 84 en forma extemporánea, es decir, fuera del plazo establecido por el art. 195 de la ley 11.683 -como lo advierte la Secretaría General de Asuntos Impositivos a fs. 121-, resulta pasible de la sanción que prevé el art. 266 del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación, por lo que corresponde, sin hacer otras consideraciones, declarar desierto el recurso interpuesto a fs. 84.

4°. Que, por su parte, el Fisco Nacional se agravia de que se haya reencuadrado la sanción impuesta, afirmando que de las anomalías detectadas por la inspección y ratificadas posteriormente por el propio contribuyente, se infería la voluntad de la actora de defraudar al Fisco en los términos del artículo 46 de la ley 11.683. Destaca que resulta difícil “olvidar” declarar bienes en más de $2.000.000, por lo cual el componente doloso se encuentra acreditado.

5°. Que, la multa aplicada tiene su origen en la verificación efectuada al contribuyente, donde la inspección actuante detectó la falta de declaración de la propiedad informada en CITI escribanos en el año 2008 por $1.094.400 adquirida a través de una hipoteca de $880.000, así como la omisión de declarar el automóvil Mercedes Benz C 280 Aventgarde Dominio HDA 006 adquirido el 08/04/2008. En virtud de ello, la AFIP consideró que existió, por los años 2008 y 2009 un incremento patrimonial de $150.000 y $280.000 atribuidos por la recurrente a ganancias de tercera categoría originadas en ingresos gravados por el impuesto al valor agregado, lo que motivó al contribuyente a la presentación de rectificativas por los períodos 10/08 y 1/09 contemplando la incidencia de los ajustes practicados (v. fs. 9 de los antecedentes administrativos acompañados a la causa).

6°. Que de acuerdo a los términos en que están expresados los agravios, el Fisco se ha limitado a insistir en que la conducta de la actora está contemplada en el artículo 46 y 47, inciso b, de la ley 11.683, t. o. en 1998.

7°. Que mediante las normas citadas se sanciona a quien mediante declaraciones engañosas u ocultación maliciosa perjudicare al Fisco con liquidaciones de impuestos que no correspondan a la realidad.

8°. Que la defraudación fiscal se configura, entonces, con la comisión de un artificio, de un engaño, de una conducta dirigida a evadir el tributo y evitar las consecuencias sancionatorias (conf. esta Sala, 15/10/1998, “Alonso Mario Oscar”; Sala II, 25/10/1994 “San Justo S.A.”, LA LEY 1995-B p. 144; Sala V, 29/03/1999, “Batello, Tarcisio L.”, LA LEY 1999-E, p. 802; y 08/02/1999 “Casino del Litoral c. D.G.I.”)

Así como la omisión de pago de impuestos -presupuesto de hecho descripto en el artículo 45 de la ley de procedimiento- es una figura cuyo elemento intencional surge del acaecimiento del hecho mismo -por presumirse la existencia, al menos, de negligencia en la presentación de las declaraciones juradas-, en la figura de la defraudación la intención dolosa ha de ser probada por la administración. La presunción de dolo en las infracciones tributarias que alega la representación fiscal ha de ser desechada, sin más, por ser contraria a elementales principios constitucionales de presunción de inocencia en materia penal.

Ello no obsta a que, sin embargo, la necesidad de una efectiva defensa del erario fiscal justifique que el legislador arbitre una serie de hechos que -razonablemente elegidos- permitan inferir la existencia de una conducta dolosa merecedora de una sanción más grave, sin perjuicio del reconocimiento del derecho del contribuyente de desplegar todos los medios de defensa para destruir esa presunción.

9°. Que la existencia de dicha conducta, comprensiva del elemento intencional puede considerarse probada en autos si se atiende a que la actora ocultó declarar dos bienes (inmueble y automóvil) de considerable significación económica en sus declaraciones juradas, que la llevaron a ingresar menos impuesto del que le hubiera correspondido tributar, circunstancias estas que denotan una intención clara de esconder su verdadera situación fiscal y no una simple negligencia como lo sostiene el a quo.

Por lo demás, en el caso, no se invocó ni demostró la existencia de causal alguna que justificase la eximición de la sanción impuesta, debiendo destacarse que la presentación de las declaraciones juradas rectificativas tuvo lugar una vez iniciada una fiscalización por lo que presumiblemente de no haber ello sucedido probablemente jamás se hubiera pagado el impuesto adeudado. (conf. en igual sentido, esta Sala, 06/07/1999, “Etchechoury, Alberto”; 9-6-2005, “Yuviet S.A. (TF 18.431-I) contra D.G.I.”).

10°. Que, por otra parte, este Tribunal considera que no se precisa ser formal en la declaración de dolo -ni tampoco requerir la presencia de las presunciones legales- en tanto existan circunstancias y elementos de juicio que, por sí mismos, como sucede en el caso de autos, conformen la intención dolosa que da base suficiente para permitir calificar que tal conducta importa la configuración del ilícito imputado.

Por tales motivos, se revoca la sentencia apelada en cuanto fue materia de recurso, confirmándose, en consecuencia, la sanción impuesta en la resolución administrativa 236/2012 recurrida. Costas a la vencida (artículo 68 del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación).

Por el modo en que se resuelve, deviene inoficioso pronunciarse sobre los recursos de apelación interpuestos contra la regulación de honorarios de fs. 79/82.

Por lo expuesto, este Tribunal resuelve: 1) declarar desierto el recurso interpuesto a fs. 84; 2) revocar la sentencia apelada, y confirmar, en consecuencia, la sanción impuesta en la resolución administrativa 236/2012 recurrida. Costas a la vencida (art. 68 del Cód. Proc. Civ. y Com. de la Nación). — Jorge E. Morán. — Marcelo D. Duffy. — Rogelio W. Vincenti.