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2ª Instancia.- Buenos Aires, julio 3 de 2014.

Considerando:

Se encuentra acreditada, con el carácter provisorio que requiere esta etapa, la violación al deber objetivo de cuidado que debió observar A. T. C., en su carácter de médica cirujana, en la ejecución del procedimiento estético denominado “masotoplastia reductora bilateral, retiro de prótesis mamaria y con capsulotomía” que el 13 de agosto de 2012 realizara a la querellante L. B. G. en la “Clínica…” de esta ciudad.

En efecto, el peritaje efectuado por el especialista del Cuerpo Médico Forense con disidencia del perito propuesto por la imputada, determinó la existencia de “una falla en el planeamiento y/o en la ejecución de la cirugía” traducida en el “tallado excesivo de los colgajos, marcación equivocada de estos, error en la disección de ellos, resección exagerada, pedículos vasculares insuficientes, etc.”, todo lo cual derivó en una complicación consistente en la “necrosis del Complejo areolopezón” bilateral y casi total con forma ovoidea (por tracción), tratándose de un signo casi inequívoco de la falla antes transcripta (conf. fs. 112, primer y segundo párrafo). También, que la necrosis resultante conllevó a la secuela anatómica y estética que se describe en el examen físico realizado a la paciente en la misma oportunidad, de acuerdo a lo detallado a fs. 109/111.

Por su parte, el experto médico particular, si bien realiza una evaluación diversa al perito oficial considerando adecuado el procedimiento quirúrgico y posterior tratamiento postoperatorio llevados a cabo por la encausada, admite a fs. 126 que se produjo una complicación mediata luego de la cirugía, coincidiendo en que se trató de “un edema bilateral de las mamas con el complejo areola pezón (CAP) vital” y haberse constatado “la necrosis del CAP por isquemia de los tejidos, edema y seroma” produciéndose secuelas tales como pérdida de masa y asimetría mamaria, aunque considerando que la producción de dichos riesgos había sido asumida por la interesada cuando suscribiera el documento de consentimiento informado que, según el facultativo, los detallaba con precisión (ver al respecto respuesta al punto “e” del cuestionario pericial requerido por el fiscal de grado, glosado a fs. 120/131).

Frente a ello, la encausada impugna en su descargo las conclusiones del especialista forense oficial, rechazando que haya existido de su parte falla en la técnica o en el planeamiento quirúrgico y brindando explicaciones técnicas acerca de toda la práctica quirúrgica que emprendiera y atribuyendo el resultado a una complicación atribuible a los factores endógenos de la paciente por sus antecedentes de tabaquismo, obesidad y trastorno de la circulación periférica que presentaría (fs. 146/149vta.).

Es dable mencionar que de los estudios pre-quirúrgicos realizados a la acusadora privada no surge, al menos en principio, ninguna circunstancia desaconsejando la intervención quirúrgica y que la prevenida asumió, aun conociendo de antemano las deficiencias físicas de la víctima que apunta en su defensa. En efecto, no presentaba una enfermedad cardiológica, coronaria, respiratoria o alergia alguna. Tampoco se desprende de allí que fuera fumadora y si bien se consignó que se trata de una persona obesa (ver documentación reservada), la experticia oficial descartó que las lesiones graves verificadas, por sus características, pudieran reconocer origen en una patología de base previa referida a la paciente. De otro lado, las fotografías contenidas en el disco compacto obtenidas por el Cuerpo Médico Forense, ilustran acabadamente acerca de las consecuencias que aparejara la operación y sus complicaciones posteriores, que entendemos atribuibles a un desempeño negligente o bien imperito de la facultativa traída a proceso, de acuerdo con las circunstancias fácticas que se han podido acreditar en este estadio.

De tal modo, toda vez que la prueba reunida genera la convicción que reclama el artículo 306 del código adjetivo y que la materia bajo estudio amerita una discusión de mayor amplitud durante la próxima fase procesal dadas sus características de inmediatez, oralidad y publicidad, el Tribunal resuelve: Confirmar el auto de procesamiento dictado fs. 151/157 punto I, respecto de A. T. C., como autora penalmente responsable del delito de lesiones culposas de carácter grave, previsto y reprimido por el artículo 94, segundo párrafo, del Código Penal. — Mariano González Palazzo. — Carlos A. González. — Alberto Seijas.