Saludos470x394Sin-tabacoPublicado en: DJ 11/07/2012 , 99

Sumario: I. La ley 26.687.- II. El poder de policía.- III. Conclusiones.

Cita Online: AR/DOC/2820/2012

Voces

I. La ley 26.687

El 1 de Junio de 2011 fue sancionada la ley nacional 26.687, la ley antitabaco. Dicha norma entró en vigencia al día siguiente de su publicación, el 15 de Junio de 2011. No tuvo gran trascendencia pública, por lo que es una suerte de incógnita para la mayoría de los habitantes de la República.

Es importante dar a conocer el contenido de esta norma ya que tiene alcance a nivel nacional. El tabaquismo es un problema a nivel mundial y cualquier forma de legislación respecto del mismo suele resultar un tema controvertido. La controversia suele darse por distintas causales, ya sea porque el daño que provoca el tabaco en el organismo humano aún no es aceptado por algunos sectores o porque la producción de tabaco es una importante fuente de trabajo y el solo hecho de limitar esta actividad provocaría desempleo, entre otras.

La ley antitabaco es una ley corta, en tan solo cuarenta y dos artículos se maneja para regular el consumo, publicidad, promoción y patrocinio, así como el empaquetado, composición, venta y distribución de productos elaborados con tabaco en forma directa o indirecta. La norma también hace hincapié en la educación para la prevención y el eventual abandono del consumo de productos elaborados con tabaco ya que éste es su fin principal: la prevención y asistencia de la población ante los daños que produce el tabaquismo.

Los objetivos de la ley son enunciados en su artículo segundo. Estos son:

Reducir el consumo de productos elaborados con tabaco; reducir al mínimo la exposición de las personas a los efectos nocivos del humo de productos elaborados con tabaco; reducir el daño sanitario, social y ambiental originado por el tabaquismo; prevenir la iniciación en el tabaquismo, especialmente en la población de niños y adolescentes; concientizar a las generaciones presentes y futuras de las consecuencias producidas por el consumo de productos elaborados con tabaco y por la exposición al humo de productos elaborados con tabaco (1).

Como puede observarse el objeto general de la ley es el cuidado de la salud de los habitantes de la nación previniendo el consumo de productos elaborados con tabaco desde temprana edad y en especial, hacer un trabajo de concientización sobre los daños que puede producir el consumo de tabaco.

A los efectos de concientizar los daños que produce el tabaquismo, la ley obliga en todos los casos de publicidad o promoción a incluir una imagen y un mensaje sanitario que contenga alguno de los riesgos que provoca fumar o el humo del tabaco (este mensaje también tiene que estar incluido en los empaquetados y envases). Respecto de estos mensajes cabe destacar las palabras de la diputada María Paula Bertol en el debate de la Cámara de Diputados, quien dijo:

“(…) Esto no quiere decir que automáticamente quienes lean dichas leyendas dejen de fumar. Lo que sí sabemos es que ellas informan. Al igual que en el caso de las cajas de cereales que todas las mañanas vemos en las mesas de nuestros hogares, el objetivo que se persigue es que los atados de cigarrillos lleven a mucha gente a tomar conciencia y reflexionar acerca del consumo de tabaco (…)” (2).

El año 1966, fue introducido en el Congreso de la Nación Argentina el primer proyecto de ley para la regulación del tabaco, que requería la colocación obligatoria de una etiqueta de advertencia sanitaria en todos los paquetes de cigarrillos. La iniciativa no fue aprobada (3).

Los riesgos están enumerados en la ley, siendo algunos de ellos cáncer, enfisema pulmonar, adicción, impotencia sexual, daños irreparables al hijo de la mujer embarazada, amputación de piernas, asfixia, entre otros. Esta práctica también puede observarse en los países vecinos Uruguay y Brasil.

Cabe aclarar que la norma prohíbe realizar publicidad o promoción de dichos productos a través de cualquier medio de difusión o comunicación así como el auspicio y patrocinio a los fabricantes y comerciantes. Más allá de los fabricantes y comerciantes, la ley dispone el cumplimiento de dichas normas a los prestadores de servicios de comunicación audiovisual y radiodifusión bajo apercibimiento de sanción en caso de infracción.

La ley también obliga a que los envases y paquetes de cigarrillos incluyan información sobre el servicio gratuito para dejar de fumar. Algo destacable es que los paquetes y envases de cigarrillos no podrán contener expresiones como “Light”, “suave” así como tampoco elementos descriptivos o cualquier otro que haga alusión a que un producto elaborado con tabaco es menos nocivo que otro o que pueda inducir a error en cuanto a sus características. Esto ya se había gestado en la ley 23.344 (art. 2, inc h), pero fue ampliado por la presente ley de modo que las empresas productoras de cigarrillo no puedan engañar a sus consumidores.

El artículo 17 de la ley establece cuáles son los lugares donde queda prohibida la venta, exhibición, distribución y promoción de dichos productos (4). En este caso, se amplía el ámbito de aplicación. Leyes como la 23.344, apuntaban a evitar la venta y distribución de cigarrillos en lugares donde hubiera menores pero la nueva ley lo aplica prácticamente a cualquier ámbito privado. La nueva ley tiene por objeto proteger la salud pública y en éste ámbito no hace distingos entre menores o mayores de edad. Igualmente la nueva ley, aclara y reitera la prohibición de la venta a menores de edad, como lo hicieron leyes anteriores.

El capítulo VI de la ley lleva el nombre de: “Protección ambiental contra el humo de productos elaborados con tabaco”. Esto es especialmente destacable ya que demuestra una mayor conciencia por parte de los legisladores respecto al medio ambiente. En los últimos años el daño al medio ambiente ha tomado la importancia que, en definitiva, merece y creo que la inclusión de este capitulo en la ley demuestra que la Argentina también forma parte de este cambio a nivel global.

El artículo 23, establece cuáles son los lugares (5) en donde se encuentra prohibido fumar, seguidos de sus excepciones. Dichas excepciones, son las mismas que dispone la ley 1799 de la Ciudad de Buenos Aires. Además, el mencionado artículo le otorga un derecho a las personas no fumadoras: el derecho de exigir al propietario, representante legal, administrador o responsable a cualquier titulo del establecimiento o local que conmine al infractor a cesar en su conducta. Con el fin de facilitar estas denuncias, la ley obliga a la autoridad de aplicación a habilitar un número telefónico gratuito y un correo electrónico.

En cuanto a la autoridad de aplicación de la ley, está a cargo del Ministerio de Salud. El artículo 27 establece cuál es la autoridad de aplicación pero además dice que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires actuarán como autoridades locales de aplicación. Esto se relaciona con la utilización del poder de policía para la protección y promoción de la salud pública como justificativo tradicional de este tipo de legislación, tema que trataremos más adelante.

La autoridad de aplicación también es la encargada de crear programas de prevención y abandono del consumo de productos elaborados con tabaco. El objetivo es que dichos programas se pongan en funcionamiento en establecimientos educativos así como también en centros de salud, lugares de trabajo y cualquier otro lugar que exprese su voluntad de participar en acciones contra el tabaquismo. En el debate parlamentario, se puso especial énfasis en la prevención, ya que los menores están iniciándose en el tabaquismo cada vez a más temprana edad. La diputada nacional Alicia Terada, dio a conocer cifras que resultan alarmantes (6).

La ley habla de una colaboración entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación para la realización de campañas de información en establecimientos educativos. También deberán incluirse las patologías relacionadas con el tabaquismo en los contenidos curriculares de estudio de las carreras profesionales de la salud. El artículo 31 habla de la prevención. Considero importante transcribir textualmente este artículo que dice así:

“El Ministerio de Salud, en coordinación con el Ministerio de Educación, promoverá la información y educación de las nuevas generaciones, con el fin de prevenir y evitar la iniciación en el consumo de productos elaborados con tabaco.

Asimismo se pondrá especial énfasis en el peligro que significa el tabaquismo tanto para la mujer embarazada y la madre lactante, como para la salud de su hijo”.

La ley pone especial énfasis en la prevención. No solo trata de reparar el daño producido por décadas de consumo de tabaco sino que intenta prevenir. La ley es inteligente al no solo mirar hacia atrás sino que ayuda a las próximas generaciones a mejorar su salud, a través de una educación. Es a través de la educación y el conocimiento de nuestros actos como se pueden tomar las mejores decisiones.

En su anteúltimo capítulo la norma dice cuáles serán las sanciones correspondientes a las disposiciones de la ley. Estas sanciones se van a aplicar con independencia de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder en el caso particular. Para establecer las multas, las cuales serán canceladas en moneda de curso legal, se utiliza como parámetro el valor del paquete de cigarrillos de mayor precio comercializado en el país.

Además de las multas, la ley dispone el decomiso y destrucción de los materiales y los productos elaborados o comercializados que se encuentren en violación de las disposiciones establecidas por la ley, así como la clausura del local, institución o cualquier otro establecimiento donde se contravenga lo pautado en la ley (7). También se ordena la creación, por parte del Ministerio de Salud, de un registro nacional de infractores (8).

En las disposiciones finales de la ley se hacen algunas reservas respecto de su entrada en vigencia. Se dispone que los artículos 10, 11, 12 y 13 (relacionados al empaquetado de productos elaborados con tabaco) entraran en vigencia un año después de la entrada en vigencia de la ley (día siguiente de su publicación). A su vez, los artículos 5, 6, 7 y 8 (relacionados a la publicidad, promoción y patrocinio) empezarán a regir a partir de los 180 días de la publicación de ley. Se invita también a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a sancionar normas de similar naturaleza para el ámbito de su exclusiva competencia (9). Además, a partir de la ley 26.687 se deroga la ley 23.344 y su modificatoria ley 24.044, que tratan sobre la inclusión de una advertencia sobre el contenido de substancias cancerígenas en los paquetes de cigarrillos y acerca de una limitación de la propaganda para su consumo. Estas leyes anteriores tenían como autoridad de aplicación a la Secretaría de Comercio Interior.

II. El poder de policía

El poder de policía, como dijimos anteriormente es el justificativo tradicional para este tipo de legislación. Es el poder que el Estado utiliza como justificación para restringir derechos individuales. Este es de competencia local, por ser una de las facultades no delegadas de las provincias al gobierno federal. Por ello, es importante resaltar lo mencionado en el párrafo que antecede. Varias provincias ya poseían leyes antitabaco y el Congreso, a través de esta norma invita a las mismas a sancionar leyes de similar naturaleza.

La doctrina entiende al poder de policía en el contexto de las limitaciones permanentes de los derechos individuales (10). Dicho poder se encarga de promover la salud, la moralidad y la seguridad.

Si bien el Estado quiere proteger la salud de sus habitantes, podría también objetarse que cada persona debe poder tener la posibilidad de fumar en donde quiera y que no se coarte su libertad de hacerlo. El ser humano, por su naturaleza racional, tiene el poder de elegir qué quiere y en dónde debe hacerlo. ¿Dónde esta el límite? ¿Por qué el Estado puede limitar el derecho que yo tengo afumar en determinados lugares públicos?

El artículo 19 de la Constitución Nacional recepta el concepto de las acciones privadas de los hombres. Dice: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.” Como bien dice el artículo, las acciones privadas de los hombres, estarán exentas de la autoridad de los magistrados y reservadas a Dios cuando cumplan estas tres condiciones: no ofendan al orden, no ofendan a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero. En el caso del consumo de productos elaborados con tabaco no se está perjudicando a un tercero particular sino a la sociedad en general. Por lo tanto, la acción de fumar cigarrillos pertenece al ámbito de aquellas acciones privadas no protegidas por el artículo 19 de nuestra Constitución.

Los terceros afectados, son los denominados fumadores pasivos. Aquellas personas que aun sin consumir productos elaborados con tabaco padecen sus consecuencias por el daño que provoca el humo. Además de una labor de educación y prevención para los consumidores de productos, la ley también quiere proteger a los fumadores pasivos. Esto se tuvo sumamente en cuenta durante el debate parlamentario.

“(…) Está comprobado que un alto porcentaje de las patologías producidas por la adicción al cigarrillo o al tabaco las sufren las personas que libremente deciden no fumar, es decir, los denominados “fumadores pasivos”(…)”(11).

“(…) Cada seis segundos muere una persona a causa del tabaco. Seiscientos mil son los llamados fumadores pasivos (…)”(12).

“(…) Las estadísticas son elocuentes. Muchos de mis compañeros han hablado aquí de los 40 mil argentinos que mueren al año, de los cuales 6 mil son fumadores pasivos. ¿Qué quiere decir esto? Están expuestos al humo del tabaco ambiental sin haber elegido fumar. También estos 6 mil han muerto. Cada día tenemos en la Argentina un promedio de 117 muertos. No es un tema menor, esta es una ley que salva vidas. (…)”(13).

“(…) Esto es fundamental principalmente por los derechos de los trabajadores, que no tienen por qué —como se dijo aquí— sufrir las consecuencias del fumador pasivo, que hemos visto que son tan nocivas como las del fumador activo (…)”(14).

Como podemos observar, los derechos del los fumadores pasivos fueron tenidos en cuenta a la hora del debate. Es razonable que los fumadores piensen que no se les tiene por qué restringir el derecho a fumar, o que ellos son libres de elegir fumar por más que conozcan las terribles consecuencias. Lo importante es entender que mi derecho termina cuando empieza el del otro. Principalmente, mi derecho se va a extinguir cuando comience a hacerle daño a otro, eso es lo que pasa con el cigarrillo. Somos libres de elegir hacernos daños pero esa libertad no se aplica a los demás. Por ello, es que el Estado puede limitar dónde se puede fumar y dónde no.

III. Conclusiones

La ley 26.687 es una ley integral ya que toca los temas de mayor relevancia en cuanto a los productos elaborados con tabaco. Regula el consumo y empaquetado de los productos elaborados con tabaco, así como su producción, publicidad y patrocinio.

En cuanto a ello, trata de prevenir y promocionar el eventual abandono del consumo de productos elaborados con tabaco. A lo que apunta es a generar un nivel de conciencia más elevado respecto al daño irreversible que el consumo de estos produce. A su vez, pone énfasis en los lugares en donde que queda terminantemente prohibido fumar. Ello en resguardo de la salud ya no de los fumadores activos, sino de los pasivos. Protege el derecho que ellos tienen a un ambiente libre de humo y a poder alcanzar el mayor grado de salud posible. Como dijimos antes, es el poder de policía el que se utiliza en este tipo de casos para regular la salud pública y en cuanto a los límites, se puede decir que el fumar en lugares públicos o cerrados (enumerados en la nota 3) es una acción privada no protegida por el artículo 19 ya que provoca un daño a terceros, los fumadores pasivos. Es por ello que esta conducta es pasible de sanción.

Creo personalmente que evitar la publicidad y promoción de productos elaborados con tabaco va a ayudar en gran parte a que, principalmente los adolescentes, no se inicien en forma tan temprana en el tabaquismo. Todos sabemos la enorme influencia que tienen los medios de comunicación sobre ellos. Es por ello, que no se debe fomentar el consumo de estos productos. El senador Filmus aportó datos relacionados a este tema en la sesión del 25 de Agosto de 2010, donde dijo: “(…) Lo que está estudiado es que la publicidad dirigida a niños y adolescentes es la que los incita a iniciarse en el vicio. En general, es un vicio que no ocurre en edades medias o altas (…)”, diciendo luego que la Argentina es el segundo país de Latinoamérica en cantidad de niños de 13 a 15 años que fuman.

No solamente no se los debe promocionar o fomentar sino que también se debe educar, cosa que la ley previene en su capítulo VIII a través de la ayuda del Ministerio de Educación. Es elemental el papel que las escuelas cumplen en su función de ayudar a los más jóvenes a cuidar su salud desde el inicio. Es importante esto ya que ahora que el daño que el cigarrillo produce está comprobado y produce enfermedades que en su mayoría, principalmente el cáncer, no tienen cura.

No sólo se protege a los menores, sino también a los adultos. Por ejemplo, se protege a los trabajadores ya que se prohíbe fumar en lugares de trabajo cerrados (protegidos por la ley de Higiene y seguridad del trabajo). Ello es importante ya que el derecho a un ambiente sano es un derecho constitucional y como tal no puede obviarse (15). Uno tiene el derecho de no tener un ambiente lleno de humo, además de que las partículas que produce el cigarrillo cuando se consume, quedan en el ambiente aun hasta catorce días de haberse consumido y éstas son cancerígenas. Prohibiéndosefumar en estos lugares es de la única forma en que se logra tener un ambiente sano, ya que aunque hubiere un sector de fumadores y otro de no fumadores, el ambiente igualmente estaría contaminado con humo.

Al leer el debate de la Cámara de Diputados en la sesión del 1 de Junio de 2011, me llamó la atención la referencia que hicieron algunos de los diputados a la composición de los cigarrillos. La composición está regulada en los artículos 15 y 16 y parece que la ley admite un nivel mayor de componentes químicos (por ejemplo de nicotina) a los que se están comercializando actualmente en el país. Sin querer ahondar mucho en el tema, creo que en ello la ley no estuvo atinada ya que cuanto menos sea el nivel de estos componentes menor será el daño y también la adicción. Aunque cabe destacar que la ley establece los máximos, no siendo una consecuencia necesaria el aumento de estos químicos en los cigarrillos que se fabriquen de acuerdo a estos estándares.

Por último, creo que esta ley si bien tiene sus defectos como los mencionados en el párrafo anterior, cumple con el objetivo. La ley cuida la salud de la población, y a su vez intenta poder ayudar y educar a la población para poder cuidarse por sí mismos. Creo que de todas las normativas impulsadas en relación al tabaco podría ser la que mas efecto produzca en la gente, ya que envuelve varias cuestiones fundamentales. Siempre que sea respetada y cumplida.

(1) Artículo 2. Son objetivos de la presente ley: a) Reducir el consumo de productos elaborados con tabaco; b) Reducir al mínimo la exposición de las personas a los efectos nocivos del humo de productos elaborados con tabaco; c) Reducir el daño sanitario, social y ambiental originado por el tabaquismo; d) Prevenir la iniciación en el tabaquismo, especialmente en la población de niños y adolescentes; e) Concientizar a las generaciones presentes y futuras de las consecuencias producidas por el consumo de productos elaborados con tabaco y por la exposición al humo de productos elaborados con tabaco.

(2) De la palabra de la diputada nacional María Paula Bertol en la sesión ordinaria de 1/06/2011.

(3) De la palabra de la diputada nacional María Elena Petrona Chieno en la sesión ordinaria de 1/06/2011.

(4) Artículo 17. Queda prohibida la venta, exhibición, distribución y promoción por cualquier título, de productos elaborados con tabaco en los siguientes lugares: a) Establecimientos de enseñanza de todos los niveles, estatales y privados; b) Establecimientos hospitalarios y de atención de la salud, públicos y privados; c) Oficinas y edificios públicos; d) Medios de transporte público de pasajeros; e) Sedes de museos o clubes y salas de espectáculos públicos como cines, teatros y estadios.

(5) Artículo 23. Se prohíbe fumar en: a) Lugares de trabajo cerrados protegidos por la ley 19.587 de Higiene y Seguridad del Trabajo; b) Lugares cerrados de acceso público; c) Centros de enseñanza de cualquier nivel, inclusive instituciones donde se realicen prácticas docentes en cualquiera de sus formas; d) Establecimientos de guarda, atención e internación de niños en jardín maternal y de adultos en hogares para ancianos;e) Museos y bibliotecas; f) Espacios culturales y deportivos, incluyendo aquellos donde se realicen eventos de manera masiva; g) Medios de transporte público de pasajeros; h) Estaciones terminales de transporte; i) Áreas en que el consumo de productos elaborados con tabaco generen un alto riesgo de combustión por la presencia de materiales inflamables, estaciones de expendio de combustibles, sitios de almacenamiento de los mismos o materiales explosivos o similares; j) Cualquier otro espacio cerrado destinado al acceso de público, en forma libre o restringida, paga o gratuita, no incluido en los incisos precedentes.

(6) “(…) Así, el 44,5 por ciento de los adolescentes de nuestro país admitió haber fumado por primera vez entre los 12 y 13 años, mientras que el 21,6 por ciento lo hizo a los 11 años e incluso a una edad menor (…).” De la palabra de la diputada nacional Alicia Terada en la sesión ordinaria de 1/06/2011.

(7) Artículo 32, incisos c) y d).

(8) Artículo 35.

(9) Tanto la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como varias provincias ya han dictado normas antitabaco con anterioridad. En la Provincia de Buenos Aires la norma se encuentra desde el año 2008 (Ley 13894).

(10) Santiago Legarre, Poder de policía y moralidad pública. Editorial Abaco de Rodolfo Depalma.

(11) De la palabra del Senador Cano en la sesión del 25/08/2010.

(12) De la palabra de la Sra. diputada nacional Mónica Hayde Fein en la sesión ordinaria del 1/06/2011.

(13) De la palabra de la Sra. diputada nacional María Paula Bertol en la sesión ordinaria del 1/06/2011.

(14) De la palabra del senador Filmus en la sesión del 25/08/2010.

(15) Artículo 41 de la Constitución Nacional.