Columna De Opinión: Más pruebas para la Cámara 1. Lo que sí pueden hacer las Cámaras

Los estudios sobre el recurso de apelación suelen enfatizar las prohibiciones que existen en esta instancia. Sin embargo, el fenómeno que analizamos en esta oportunidad (actividad probatoria) presupone otro enfoque. En efecto, veremos un grupo de hipótesis que demuestran algunas de las posibilidades con que cuentan los apelantes y los camaristas.

2. Planteo del tema

La segunda instancia no es hermética a las nuevas pruebas. Es atípico, pero no imposible, que la cámara cuente con datos que el juez no tuvo. Lo cual, naturalmente, puede influir en el resultado final.

3. Enumeración

Las “pruebas en la alzada” están desperdigadas en nuestro Código Procesal:

a) se afirma que un hecho alteró el status que había cuando se contestó la demanda (art. 332 inc. 1) (1);

b) la prueba no se incorporó en primera instancia pese a que el interesado la instó (art. 375 inc. 2, a);

c) se invoca un hecho sucedido o conocido luego del vencimiento del plazo de prueba de primera instancia (art. 375 inc. 2, b);

d) se replantea una prueba mal denegada por el juez en un juicio abreviado o ejecutivo (art. 375 inc. 2, c);

e) se pide absolución sobre posiciones nuevas (art. 375 inc. 3, punto d);

f) se agregan nuevos documentos (art. 241 inc. 2);

g) el rebelde citado por edictos, pide apertura a prueba ante la cámara (art. 113 inc. 3, punto b);

h) luego de la sentencia apelada, se añade al expediente una prueba producida en primera instancia en tiempo oportuno (art. 376);

i) la cámara ordena alguna medida para mejor proveer (art. 325).

En vez de un análisis casuista de todas estas situaciones (lo cual supondría distraerse en detalles procedimentales), los apartados que siguen muestran los aspectos que ellas tienen en común.

4. ¿Por qué se permiten nuevas pruebas?

No hay una única ratio legis subyacente y sustentadora para todas las variantes de pruebas tardías. La heterogeneidad entre ellas sólo permite formular explicaciones muy generales, en el sentido de que el legislador entiende que la sentencia de cámara será más legítima mientras mayor dosis de verdad contenga. Hay más chances de que el resultado judicial sea acertado mientras mayor sea el caudal probatorio.

El proceso de apelación se transforma así en una instancia superadora en la fijación de los hechos.

5. Negligencias enmendadas

Debe evitarse que la primera instancia adquiera un “carácter experimental o de ensayo” (2). En efecto, “si la parte pudiese hacer libremente en apelación todo lo que no hizo en primer grado, todo el sistema de estímulos para la acción, en que se funda el proceso civil, resultaría trastornado” (3).

Sin embargo, estas afirmaciones quedan relativizadas por la amplitud que tienen la absolución de posiciones y los documentos (ver lo que decimos más abajo). A ello se suma la potestad con que cuentan las cámaras para ordenar medidas para mejor proveer.

6. Intentos de clasificación

Las pruebas tardías pueden agruparse con diversos criterios:

a) pruebas nuevas sobre hechos nuevos y pruebas nuevas pero referidas a hechos ya invocados en primera instancia;

b) pruebas totalmente nuevas y pruebas nuevas sólo en su incorporación (ya habían sido ofrecidas en primera instancia);

c) pruebas que implican abrir a prueba la segunda instancia y pruebas que no acarrean ese trámite (esto último sucede con los documentos y con la absolución de posiciones).

7. Resoluciones sobre la prueba nueva

Aquí el tribunal de apelación actúa igual que uno de primera instancia. Es el primero en encarar los sucesivos problemas que presupone cualquier prueba:

a) decidir sobre su admisibilidad y sobre su pertinencia (arts. 199 y 375 inc. 3, b, respectivamente);

b) controlar que se respeten las normas para la tramitación: “regirán las disposiciones de primera instancia” (art. 375 inc. 3, b);

c) estudiar los alegatos que las partes pueden presentar si la prueba efectivamente se agregó (art. 378) (4);

d) y, lo más importante, determinar el valor o eficacia de la prueba que se incorpora.

8. Estas pruebas no son tan excepcionales

Es un cliché afirmar que las pruebas en la alzada son “excepcionales”. Respondemos:

a) la absolución de posiciones es una alternativa muy fácil para las partes: el único recaudo es no repetir posiciones ya formuladas en primera instancia (5);

b) para los documentos, basta con declarar haberlos “obtenido” luego de la primera instancia (art. 241 inc. 2) (6);

c) no es para extraordinario ni fuera de lo común que un hecho altere la realidad que había al contestar la demanda (ius superveniens: art. 332 inc. 1).

9. Otra solución, pero no porque lo apelado fuera injusto

La nueva prueba puede hacer que la cámara deje sin efecto lo resuelto por el juez.

Esta situación es bastante extraña: habrá una revocación, pero sin error del a quo. Es decir, “la sentencia de apelación podrá ser diversa de la de primer grado, aunque ésta fuese perfectamente justa frente al material deducido en el primer juicio” (7).

El apelante habrá triunfado, pero no por sus críticas al fallo sino porque demostró algo que la cámara consideró decisivo. Venció porque logró ampliar la prueba a último momento (8).

Pero cabe que la prueba haya sido instada por el apelado (prueba tardía que se volvió en contra del oferente). O que se haya tratado de una medida para mejor proveer dispuesta por los camaristas.

Cualquiera haya sido el origen de la iniciativa, lo cierto es que la segunda instancia, nacida con el objetivo de corregir los errores invocados por el apelante, se habrá transformado en una etapa para determinar cómo ocurrieron realmente los hechos. Esta fase no habrá sido entonces una instancia propiamente impugnativa sino más bien probatoria.

Por eso, cuando hay nueva prueba, la sentencia de cámara debe comenzar con esta primera cuestión: ¿qué eficacia tiene la prueba producida en la alzada?

10. Pruebas tardías que transforman justo lo injusto

Puede producirse esta otra alternativa: el fallo es confirmado, pero por la prueba agregada en segunda instancia.

Por ejemplo, la cámara considera que los datos obrantes en primera instancia no alcanzaban para estimar la demanda, pero razona que la decisión del juez ahora es correcta a la luz de la información sobreviniente.

Es la hipótesis inversa a la del apartado anterior: la sentencia apelada era injusta, pero ya no lo es a raíz de la última prueba.

Si la prueba provino del apelado, éste habrá triunfado no por ser persuasivo al contestar los agravios, sino por su estrategia probatoria.

11. La segunda instancia puede tener más provecho

Está muy arraigada la idea de que la segunda es una instancia “puramente revisora”. Ello no es tan así. Nuestro Código es benévolo con la prueba también cuando el expediente llega a la cámara.

En suma, hemos intentado responder, en parte, una pregunta de mayor alcance: ¿cuánto o hasta dónde puede rendir el segundo tramo del proceso civil?