Comentario bibliográfico: Cuestiones complejas de derecho mercantil moderno, t. III Autor: Bergel, Salvador D.

—De Ana Piaggi (dir.), Ed. AbeledoPerrot, Buenos Aires, 2013, ps. 512—

La doctrina de los autores en el campo del derecho mercantil se redujo tradicionalmente al análisis y comentario de sus instituciones, tomando al Código de Comercio y a las leyes especiales como línea conductora.

Este criterio aseguró una cierta unidad tanto en el desarrollo de las obras como en el logro de los objetivos centrales perseguidos (servir a profesionales y magistrados para despejar dudas interpretativas y a los estudiantes como instrumento de aprendizaje).

Con el paso del tiempo, la irrupción de temas y problemas traídos por el desarrollo de las tecnologías aportaron nuevos problemas y dilemas, que no se insertaban cómodamente en los cánones tradicionales.

Tal como lo señaló Atilio Alterini, “el derecho trata de adaptarse a marchas forzadas a ciertos cambios, mientras que otros demasiado rápidos e innovadores parecen escapar por completo a la capacidad de absorción”. He aquí expresado en forma gráfica el panorama que se presentaba.

La empresa se enfrentó en forma creciente a cuestiones que no encontraban respuesta en un Código vetusto, que terminó por desarticularse.

Con el tiempo surgió la idea de que el correcto camino a transitar llevaba a adecuar la construcción jurídica a la nueva y cambiante realidad.

Esto fue tempranamente advertido por la Prof. Dra. Ana Piaggi, quien intentó con éxito la búsqueda de caminos alternativos en obras precedentes.

La tarea propuesta no era simple ni sencilla, ya que había que comenzar por seleccionar, entre los múltiples problemas que se presentaban a la moderna empresa, un conjunto que expresara en la mejor forma posible los alcances de la problemática actual.

El libro ahora presentado es el tercer y último tomo de la zaga “Cuestiones complejas de derecho mercantil moderno”. El primero fue editado en el año 2007, el segundo en el 2008.

Esta no es una obra que haya venido a llenar ningún vacío jurídico, sino que tiene su mirada y su intención hacia un vasto dominio, hacia lugares que si bien no son desconocidos, han sido poco explorados.

Es un trabajo de fronteras, no de territorios. Aborda un universo complejo de temas que hacen al derecho comercial actual. Y, si se quiere encontrar un mensaje puntual, éste es que las obras seleccionadas se presentan bajo el envoltorio de ideas desarrolladas autónomamente, pero bajo el propósito renovador de la disciplina.

Se trata de una obra unitaria por su imbricación en unos mismos principios, conceptos fundamentales, métodos y sistemas, a la que la pluralidad de su autoría aporta una rica variedad doctrinal.

Este libro no fija su atención en qué hacer mañana, sino en qué hacer hoy, teniendo en cuenta el mañana.

Si bien estamos ante un momento interesante del derecho privado argentino, atento a la presentación del Anteproyecto del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, ninguno de estos aportes refiere a problemas especialmente tratados en ese Anteproyecto, que, en caso de ser aprobado, en nada afectaría el contenido de la obra.

El libro —conforme a su título— trata de cuestiones complejas. Cuando hablamos de cuestiones complejas, nos remitimos a la lúcida formulación de Edgar Morin: no hay desarrollo lineal en la complejidad. La complejidad es compleja; es decir desigual e incierta.

El primer trabajo apunta al “Mercado, a las sociedades y las cláusulas ‘Venture Capital’ y ‘Drag-Along’”. El tema se caracteriza por una relación entre los principios del derecho societario y las negociaciones de mercado. Es un área temática rica, fluida, nutrida, con una prosa brillante y abundante jurisprudencia internacional, producción del comercialista italiano Carlo Angelici, ex rector de la Universidad de La Sapienza de Roma, profesor en esa casa y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Derecho de Buenos Aires.

Luego, Bernardo Carlino nos introduce en la “Constitución y funcionamiento de sociedades por medios telemáticos”.

Teniendo en cuenta que la base en materia de libros legales con soporte electrónico es muy dispar en el país, y alcanza ribetes de gravedad, en aquellas jurisdicciones donde lisa y llanamente se rechazan estos soportes, se inflige a las empresas un coste injustificado, incidiendo en su competitividad en forma tal que puede decidir su radicación en otra jurisdicción que los admita. Parece evidente que resulta menester combinar la telemática con el derecho positivo en el funcionamiento societario. Para ello no es necesaria ninguna legislación nacional, sino sólo vencer la anomia.

De su lado, Emery y Tejero tratan los “Activos inmateriales no protegidos por las leyes de propiedad intelectual”.

En un meduloso análisis, afirman que las ideas, en cuanto tales, no son registrables, ya que si se las protegiera, no podrían ser elementos enriquecedores de cualquier cultura, sino una valla monopólica para las creaciones, tanto en el orden intelectual como en el comercial o económico.

Los autores también consideran a la clientela como un bien de propiedad intelectual que no goza de la protección legal, si bien está legislado como un elemento del fondo de comercio que sí tiene valor en el derecho comercial.

Agregan que el valor llave se trata de otro intangible no protegido por la propiedad intelectual, pero sí en el derecho mercantil, siendo objeto de decisiones jurisprudenciales disímiles.

Pablo Palazzi, centró su trabajo en la “Exclusión del régimen de derechos de autor”, en la explotación de las ideas, ampliadas jurisprudencialmente a los sistemas, aplicaciones prácticas y métodos de comercialización, incluyendo el formato de obras televisivas. Diferencia la protección del derecho de autor sobre las ideas de su apropiación por terceros, enfocados puntualmente.

El autor culmina su colaboración con una pregunta: ¿qué protección legal tiene entonces el creador de una idea? Indaga en el origen del conflicto y establece que el receptor de la idea acordó pagar al creador de ésta, si la usaba. Que si bien no existe acuerdo expreso, habría una promesa explícita de pago en caso de uso.

Fernández Escudero efectúa un análisis particularizado y solvente de los “Aspectos jurídicos interempresarios derivados del uso de redes compartidas de teleprocesamiento”.

Esta exploración nace de la realidad existente, no sólo del sistema financiero, sino también en el campo del B2B.

Pablo Frick aporta dos temas: a) “Las clasificadoras de riesgo como intermediarios del mercado de valor” y, b) “La aplicación de la ley de la competencia en el concurso preventivo”.

Seguidamente, Mariano Gagliardo nos introduce también en dos temas: a) “El comportamiento psicológico del simulador” (según un enfoque del AED) y, b) “La posibilidad de acumulación de responsabilidades contractuales y extracontractuales”.

María Fernanda Lesch, continuando su aporte sobre la cultura de la innovación en la empresa (ya expresada en el tomo II), escribe sobre “El financiamiento de empresas de base tecnológica” con una impronta decididamente económica.

En el “Análisis económico del derecho ambiental internacional” se internan Francisco Oyuela y Marcelo Cima.

Francisco Oyuela también extiende su aporte a la “Reforma del sistema financiero en EE.UU. bajo la Regla Volcker”.

La Dra. Piaggi apunta a los “Atributos ambivalentes de la empresa familiar”, desde una problemática original en el derecho nacional.

“El reintegro del capital por pérdidas v. operación acordeón” es tratado por Eduardo Romanello.

La Dra. Zamudio dedica un capítulo a la “Empresa biotecnológica” y la Dra. Messina de Estrella Gutiérrez trata la “Preservación del medio ambiente como cuestión esencial del moderno derecho mercantil”.

Sostiene la necesidad de la unificación del derecho privado patrimonial en cuanto a los sujetos y objeto de las relaciones jurídicas y, paralelamente, la creación de estatutos particulares que contemplen categorías de individuos situados en un rol completo: el consumidor, en un extremo de la relación jurídica, y en el otro, la empresa como actividad económica organizada.

La obra que comentamos tiene la frescura y el impulso de los tiempos que corren y no me caben dudas de que los aportes realizados serán debidamente aprovechados por el lector.

Sea pues bienvenido este nuevo esfuerzo de la Dra. Ana Piaggi y sus colaboradores.

Salvador D. Bergel