SOCIEDAD CONYUGAL

Hechos: La sentencia de grado calificó como ganancial el único bien inmueble integrante de la sociedad conyugal y determinó la existencia de una recompensa a favor de la ex mujer correspondiente a las sumas que erogó para cancelar la deuda hipotecaria que gravaba el bien luego de disuelto el matrimonio. La Cámara modificó tal pronunciamiento y amplió la recompensa por el período transcurrido desde la separación de hecho hasta la fecha de disolución del vínculo.

Liquidación – Derecho a recompensa en favor de la ex mujer por pagos de un crédito hipotecario con dinero de su salario – Extensión de la compensación por el período comprendido desde la separación de hecho hasta la disolución del vínculo – Cónyuge declarado culpable

1. La recompensa que corresponde reconocer a favor de la ex esposa por los pagos efectuados con su salario para cancelar una deuda hipotecaria que gravaba un bien ganancial debe extenderse por el período comprendido desde la separación de hecho hasta la disolución del vínculo, si la culpa del divorcio fue atribuida exclusivamente al ex esposo, ello en virtud de lo establecido por el art. 1306, tercer párrafo, del Cód. Civil. [1]

2. El principio de que las deudas que pesan sobre un inmueble ganancial deben ser soportadas por ambos cónyuges cede si existió el uso exclusivo del bien por parte de uno de ellos. [2]

#NroFallo# — CNCiv., sala I, 2012/02/13. – S., M. G. c. P., R. K. s/liquidación de la sociedad conyugal.

[Cita on line: AR/JUR/8479/2012]

Jurisprudencia Vinculada

[1] Ver también. Entre otros: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala F, “A., M. M. c. C. L., J. M.”, 15/09/2008, DJ 01/04/2009 DJ 01/04/2009, 840 JA 2009-I 11/02/2010 JA 2009-I, 719, AR/JUR/10538/2008.

[2] Ver también. Entre otros: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala I, “P., R. G. c. M., S. G.”, 29/10/1996, LA LEY 1997-D LA LEY 1997-D, 742 DJ 1997-3 DJ 1997-3, 747, AR/JUR/2731/1996.

2ª Instancia. — Buenos Aires, febrero 13 de 2012.

¿Se ajusta a derecho la sentencia apelada?

Sobre la cuestión propuesta la dra. Castro dijo:

I. La sentencia de fs. 238/243 calificó como ganancial el único bien inmueble integrante de la sociedad conyugal de los ex cónyuges S. y P., determinó la existencia de un derecho a recompensa en favor de la demandada y dispuso además que el actor deberá integrar el 50% del valor de un bote de goma vendido después de la disolución del matrimonio.

Este pronunciamiento fue apelado por la parte actora a fs. 249 y por la demandada a fs. 244, quienes expresaron agravios a fs. 271/272 y 263/267. El correspondiente traslado fue contestado a fs. 275/277.

II. En el caso de autos, el matrimonio conformado por S. y P. adquirió un inmueble por partes iguales —el 3/10/97— a través de un crédito hipotecario.

Ninguna de las partes discute que el pago de esta deuda ganancial fue afrontada en su totalidad por la Sra. P. —tanto durante la vigencia de la sociedad conyugal, la separación de hecho y finalmente una vez disuelta aquélla—. La sentencia recurrida reconoció a la demandada una recompensa únicamente por las sumas que erogó para cancelar la deuda hipotecaria luego de disuelto el vínculo matrimonial —15/5/01—. Ello motiva sus quejas en tanto requiere que los pagos efectuados desde la separación de hecho hasta la disolución matrimonial no sean reputados como aportes a la sociedad conyugal y se le reconozca, en consecuencia, su derecho a recompensa.

Y entiendo le asiste razón.

En primer lugar puesto que el actor se allanó al reclamo de la demandada en la suma de $44.211,11 (cfr. fs. 49 vta.). A ese importe arribó la liquidación agregada a la contestación de la demanda a fs. 37 vta. —50% del pago de cuota hipotecaria más el 50% de la deuda por el impuesto inmobiliario—. Y, siendo que el allanamiento entraña un reconocimiento de la razón que asiste al actor —P. en el caso—, no sólo releva a éste del onus probandi sino que además produce la extinción del conflicto (cfr. Palacio, “Derecho Procesal Civil”, T. V, pág. 546), corresponderá modificar la decisión a la que arribó el juez de grado con el alcance que seguidamente se expone.

Corresponde señalar además que la solución que propicia la apelante se ajusta a derecho ya que se debe compensación (…) cuando se cancela una hipoteca (…) que gravaba un bien ganancial y cuya liberación se llevó a cabo con dinero propio de uno de los cónyuges (cfr. Borda, Guillermo A., “Tratado de derecho civil”, Familia, T° I, p. 391).

Así, el art. 1306, tercer párrafo del Código Civil dispone que “producida la separación de hecho de los cónyuges, el que fuere culpable de ella no tiene derecho a participar en los bienes gananciales que con posterioridad a la separación aumentaron el patrimonio del no culpable”. En el caso de autos, no se encuentra discutido que la culpa del divorcio fue atribuida exclusivamente a Marcelo S., por lo cual se extinguió para aquél el derecho a participar en los bienes gananciales adquiridos por P. con posterioridad al 25/5/2000 —fecha de la separación de hecho que no es cuestionada—.

Desde esta perspectiva, siendo que “los frutos civiles de la profesión, trabajo o industria” revisten carácter ganancial, y P. afrontó la deuda hipotecaria con su salario —lo cual tampoco se discute—, S. no tenía pues derecho a beneficiarse de tal carácter, lo que ocurriría de no reconocer a favor de P. un derecho a recompensa por la cuotas hipotecarias abonadas durante el período comprendido entre la separación de hecho —25/5/2000— y la disolución de la sociedad conyugal —15/05/2001—. Si el cónyuge no tenía derecho a pretender una parte de esos fondos, es lógico que —cancelada la deuda— la esposa pueda reclamarle una compensación o un reembolso equivalente a la mitad del dinero invertido en beneficio de la sociedad conyugal (Mazzinghi, Jorge Adolfo, “La separación de hecho y el juego de las recompensas entre los cónyuges”, Publicado en LA LEY, 2008-F, 420).

En base a estas consideraciones, propongo modificar la sentencia de grado y ampliar la recompensa reconocida a favor de R. K. P. a las sumas erogadas para cancelar la deuda hipotecaria al período comprendido desde la separación de hecho y hasta la disolución del vínculo matrimonial.

III. Es también motivo de agravios de la parte demandada que el Sr. juez a quo haya rechazado el pedido de restitución del 50% los fondos abonados por la Sra. P. en concepto de expensas, ABL y Aguas Argentinas del inmueble en cuestión. Entiende que estas erogaciones se asimilan a un gasto de conservación y por tanto pesan sobre ambos cónyuges.

Sin desconocer posturas contrarias coincido con el anterior sentenciante en cuanto a que el principio de que las deudas que pesan sobre un inmueble ganancial deben ser soportadas por ambos cónyuges debe ceder ante el uso exclusivo del bien por parte de uno de ellos (esta Sala, en autos “P., R. G. O. c. M., S. G. s/liquidación de la sociedad conyugal”, Expte. N° 90.259, del 29/10/96).

Sin embargo, el actor consintió que el impuesto inmobiliario “debe ser afrontado por ambas partes” (v. fs. 49 vta.) por lo que la sentencia de grado será modificada respecto a esta contribución, que pesará sobre ambos cónyuges.

Por ello, propicio al acuerdo reconocer a favor de R. K. P. una recompensa por el 50% del pago efectuado en concepto del impuesto inmobiliario del inmueble sito en H. Pueyrredón 1756, 6to. “C”.

IV. Nada cabe agregar con respecto a las quejas del actor relativas a la venta de la embarcación “Osito” toda vez que no aportó ningún elemento probatorio que avale sus dichos en torno a que “se vendió antes de la disolución de la sociedad conyugal y el dinero de la venta fue repartido entre los cónyuges en forma correcta”. Por lo contrario, de las constancias de fs. 143/6 y 192/203 surge que el Sr. S. adquirió el bote a motor el 12/2/1999 y lo transfirió el 12/2/2007, ya disuelta la sociedad conyugal, siendo de estado civil divorciado (cfr. fs. 196), sin que exista constancia alguna acerca de la entrega a P. del 50% que reclama. Por ello, no habré de modificar este aspecto del pronunciamiento recurrido.

V. La demandada reclama que los intereses respecto de la recompensa reconocida por las sumas erogadas a fin de cancelar la deuda hipotecaría de la sociedad conyugal se computen desde que cada pago fue realizado. Asimismo solicita que se condene al accionado a abonarle el 50% del valor de venta del bote con más los intereses calculados a la tasa activa desde la fecha de venta y hasta el efectivo pago.

Ahora bien, tanto la doctrina como la jurisprudencia se hallan contestes en aseverar la improcedencia del reconocimiento de intereses sobre recompensas en forma anterior a la liquidación de la sociedad conyugal (cfr. Borda, G. A., “Tratado de Derecho Civil Argentino. Familia”, 9na. ed., T° 1, n° 474, p.392; Zannoni, E., “Derecho de Familia”, Bs. As. 1978, T° 1, n° 475; Mazzinghi, J., “Derecho de Familia”, T° 2, n° 355; Guastavino, E. “El sistema de indemnizaciones o recompensas en la sociedad conyugal”, en Revista Ciencias Jurídicas y Sociales de Santa Fe, n° 78, p. 320; CNCivil, Sala B, 20/12/65, ED T° 14, p. 731; íd. ídem 28/4/81, ED T° 95, p. 648 íd., Sala D, 23/3/68, ED T° 22 p. 541; CNCivil, Sala A, “S., J.C. c. B. de S., M. R. s/ liquidación de sociedad conyugal”).

Conforme lo hemos resuelto recientemente el cómputo de los intereses tiene lugar desde el requerimiento al otro copartícipe que en el caso aparece formalizado en el trámite de mediación correspondiente efectuada el día 21/7/2006 (cfr. CNCivil, SalaF, “A., M. M. c. L., J. M.” del 15/9/08 y esta Sala en autos “B., G. L. c. V., R. O. s/liquidación de la sociedad conyugal”, del 10/6/10).

VI. Ambas partes cuestionan que se hayan distribuido las costas en el orden causado, pidiendo cada una de ellas que se impongan a la contraria.

No encuentro motivos para modificar el criterio impuesto por el juez de grado, por cuando ninguna de las partes resultó totalmente vencedora como lo pretenden, sino que han resultado vencimientos parciales (arts. 68 y 71 del Código Procesal), por lo que propongo a mis colegas confirmarlo.

Distinta suerte correrán las de esta instancia que por los mismos fundamentos serán soportadas en un 70% por el actor y el 30% restante por la demandada.

VII. Por todas estas consideraciones y si mi voto fuera compartido propongo modificar la sentencia apelada en cuanto amplia la recompensa reconocida a favor de R. K. P. por las sumas erogadas para cancelar la deuda hipotecaria al período comprendido desde la separación de hecho —25/05/2000— y hasta la disolución del vínculo matrimonial —15/05/2001— y respecto al pago del impuesto inmobiliario, que pesará sobre ambos cónyuges. Los intereses se liquidarán de la forma supra indicada. Las costas de alzada serán impuestas en un 70% por el actor y el 30% restante por la demandada.

Por razones análogas, los doctores Ubiedo y Ojea Quintana adhieren al voto que antecede.

Por lo que resulta de la votación sobre la que instruye el Acuerdo que antecede, se resuelve: 1) 1) modificar la sentencia apelada en cuanto amplia la recompensa reconocida a favor de R. K. P. por las sumas erogadas para cancelar la deuda hipotecaria al período comprendido desde la separación de hecho —25/05/2000— y hasta la disolución del vínculo matrimonial —15/05/2001— y respecto al pago del impuesto inmobiliario, que pesará sobre ambos cónyuges; 2) computar los intereses de la forma indicada en el considerando IV del primero de los votos que surge del acuerdo que antecede; 3) Imponer las costas de alzada en un 70% por el actor y el 30% restante por la demandada.

Los honorarios de los letrados intervinientes serán regulados una vez fijados los de la instancia de grado.

Regístrese y notifíquese. — Julio M. Ojea Quintana. — Carmen N. Ubiedo. — Patricia E. Castro.