Por Manchini, Héctor. Publicado en La Ley Online

Con fecha 4 de abril de 2012 el Tribunal Oral Nº 3 de Mar del Plata en la causa Nª 4623 (causa IPP 08-00-001430-10) seguida a Jorge Rodrigo Barrios por el delito de homicidio resolvió condenar al imputado a las penas de cuatro años de prisión efectiva y ocho años de inhabilitación especial para conducir vehículos automotores, con más las accesorias del art. 12 del Código Penal y las costas del proceso por resultar autor penalmente responsable de los delitos de homicidio culposo en concurso ideal con lesiones culposas cometidas ambos con el uso de vehículo automotor en Mar del Plata, el 24 de enero de 2010, en perjuicio de Yamila González, Guillermina Molina y Débora Correa respectiva. Artículos 12, 29, 40, 41, 45, 54, 84, 94 CP; 373, 375 inc. 1, 529/533 C.P.P. disponiéndose además la detención preventiva de Jorge Rodrigo Barrios quien oportunamente será alojado en una unidad penal adecuada del Servicio Penitenciario Bonaerense. Artículos 148, 157, 371 del CPP.

En el caso el representarte de la particular damnificada sostuvo que el hecho producido por Jorge Rodrigo Barrios constituía delito de homicidio en los términos del art. 79 del CP por haber actuado con dolo eventual es decir con conocimiento claro de que conducía imprudentemente con el riesgo de causar daños y que, no obstante esta representación, decidió continuar con su obrar imprudente consintiendo o, al menos, resultándole indiferente la eventual producción de aquel resultado dañoso.

Tal pretensión no fue compartida por el Tribunal, sosteniendo que si bien Barrios condujo con imprudencia grave, aún estaba en condiciones de realizar maniobras para evitar el previsible resultado dañoso. De hecho realizó maniobras evitativas que sólo por poco margen resultaron insuficientes. Así, apreciando sustancialmente los extremos de indiferencia o desconsideración por la vida ajena, el Tribunal tiene por no probado el dolo argüido por el acusador privado calificando los hechos de la causa como delitos de homicidio culposo en concurso ideal con lesiones culposas cometidos ambos con el uso de vehículo automotor. Artículos 54, 84, 94 C.P.P.

Que al tiempo en que ocurrió el accidente de que trata el fallo que se comenta, afirmé que la calificación adecuada que correspondía a la acción delictiva de Barrios es homicidio culposo pues el dolo eventual (art. 80 CP) requiere la previsibilidad de la muerte de la víctima, la muerte debe aparecer como un hecho previsible, el autor no quiere matar pero prevé matar tal recaudo; por la forma en que ocurrió el hecho y las circunstancias del caso, hace que deba descartarse esta hipótesis agregando que todo lo que se aprecia en el comportamiento del imputado es imprudencia o negligencia e inobservancia de los reglamentos, no apreciándose ninguna actitud dolosa de parte del autor en los hechos acaecidos, concluyendo que en definitiva la calificación del accionar delictivo de Barrios no puede ser otro que homicidio culposo (art. 84 del CP).

El Tribunal de Mar del Plata calificó la acción de Barrios de la misma manera que se había previsto por el suscripto, esto es homicidio culposo, a lo que se sumaron las lesiones padecidas por la conductora y acompañante del vehículo que impulsó la camioneta BMW del imputado, a Guillermina Molina y Débora Correa, que llevaron obviamente la misma calificación.

Así las cosas, coincido sin duda con la calificación impuesta al ilícito en que incurriera el imputado, mas no así con la pena que le fuera impuesta por el Tribunal.

En efecto, el Sr. Jorge Rodrigo Barrios al momento del hecho carecía de antecedentes penales en su haber, contaba con buen concepto privado, el informe socio-ambiental producido fue favorable, debiendo considerarse sin duda que la acción intermediaria de un tercero que en definitiva de manera más que desgraciada impacta contra el cuerpo de Yamila González, las consecuencias negativas que el hecho le acarrea al imputado en atención a ser un calificado deportista, la ausencia de tóxicos en su organismo al tiempo del accidente, ni contar con sanciones por contravención a reglas de tránsito son elementos que sin duda no pueden ser obviados al tiempo de aplicar la pena.

No obstante el Tribunal ha puesto de manifiesto para justificar la pena privativa de libertad la fuga del imputado, la utilización del teléfono celular momentos previos al accidente y una conversación que habría mantenido Barrios con Jorge Castro donde éste le dice: “Fijate lo que vas a declarar en el juicio”, estos son los elementos en los que el Tribunal, sin necesidad de hacerlo, fundamenta la aplicación de una pena de prisión efectiva.

En este sentido corresponde señalar que en relación a la fuga, los Señores Jueces han obviado que Barrios, conforme la opinión unánime de los psicólogos oficiales y de parte, tenía graves dificultades para hacer frente a situaciones de crisis o difíciles, como así también a la circunstancia de que siendo un boxeador profesional bajar de la camioneta e involucrarse en la escena del accidente podría haber provocado una situación aún más grave que la ocurrida si hubiera mediado alguna agresión al imputado y este hubiera reaccionado en atención a que los puños de un pugilista son tremendamente peligrosos para la integridad física del común de las personas; ambas circunstancias han sido acreditadas en el expediente, esto es el grave problema psíquico de Barrios para enfrentar situaciones estresantes y su carácter de púgil profesional, lo cual hacía poco prudente hacerse presente en el lugar del hecho de manera inmediata. De ahí que la fuga del imputado es harto justificada por las circunstancias apuntadas debiéndose tener en cuenta que culmina su recorrido aleatorio presentándose ante la autoridad policial asumiendo su responsabilidad.

Que en cuanto al uso del celular, la circunstancia que fue remarcada para acreditar la distracción en el manejo genera dudas en el lector de la sentencia acerca de cuál fue exactamente el momento del impacto y el desenlace fatal, pues según la sentencia el hecho habría tenido lugar a las 15.22 hs pues esa fue la hora del primer llamado efectuado al servicio de emergencia 911.

Siendo así y apreciando que las complejas circunstancias que rodearon el hecho esto es, impacto de la BMW en la parte trasera del 147 y su cruce veloz en diagonal hasta terminar arrollando a Yamila González, la sorpresa que genera un hecho tan inaudito, la acostumbrada acumulación de gente todo lo cual debe llevar necesariamente un tiempo. Lo expuesto nos genera suficiente duda como para poder afirmar si el accidente ocurrió al producirse la primer llamada de Barrios esto es a las 15.17 y 36 sgdos. o la llamada de las 15.22 , en tanto fue realizada en los minutos necesarios para apreciar las secuelas del evento. Si así fuera las llamadas de Barrios estarían dirigidas a comunicar que había tenido un siniestro y no que el celular hubiera provocado su descuido, apareciendo llamativo que ninguno de los testigos, particularmente el señor Massetta haya mencionado que antes del accidente mientras el observaba al automóvil 147 y la BMW de Barrios no haya destacado que este se encontraba hablando por teléfono.

De ninguna manera afirmo que así se hayan producido los sucesos previos al accidente, pero la lógica, la experiencia y el sentido común me indican que quien se ha involucrado en un accidente como autor, intente llamar a un tercero solicitando ayuda o consejo que ubicar esos llamados en un momento anterior al accidente considerando en cualquier caso que las antenas hubieran captado las emisiones antes, como durante y después del infortunio. Por ello estimo que se da una situación de duda razonable.

Por último en cuanto a la conversación amenazante con Jorge Castro tampoco reúne los requisitos de certeza en razón de que no fue hecha en forma personal, el autor de la llamada no se identificó y Castro dijo que lo reconoció por la voz, afirmación que cuenta por sí sola de una relevante imprecisión.

De lo expuesto resulta que ninguno de los tres elementos, la fuga, el uso del celular y la llamada telefónica a Castro cuentan con certeza suficiente como para agravar la falta de deber de cuidado de Barrios.

Así las cosas, parece adecuado señalar que el Código con medidas como la probation o la suspensión del juicio a prueba, ha tendido a atenuar la represión penal y este fallo sorprende en tanto un hecho que si bien grave en sus consecuencias finales es un asunto que no nació de una grave o gravísima acción del sujeto activo sino en una negligencia común que desafortunadamente suele ocurrir diariamente en el tránsito de las ciudades, particularmente en aquellas importantes.

En efecto, de las periciales efectuadas y de las testimoniales particularmente del Señor Massetta, resulta que la camioneta BMW en que se desplazaba el imputado no llevaba una velocidad exagerada, se estima que alrededor de los sesenta km por hora y que incluso ante la disminución de velocidad del auto que lo precedía realiza maniobras de frenado y de elusión que como se señala en el propio texto del fallo no dan resultado por escaso margen.

Podemos decir que fue un hecho donde el principal protagonista fue la desgracia.

La ausencia absoluta de antecedentes penales de Jorge Rodrigo Barrios, su condición de reconocido deportista, la ausencia de faltas o contravenciones de algún tipo, el buen concepto particular y social, la circunstancia que una pena privativa de libertad a un deportista le va provocar sin duda un agravio irreparable en su trabajo y por todo ello considero que no había motivo alguno para no aplicar en el caso una pena de ejecución condicional como lo contempla el art. 26 del Código Penal, más aún atendiendo a la inconveniencia de las penas cortas que se dicten para que se cumplan efectivamente, esto es que se realice la privación de la libertad.

Sobre el particular se ha dicho: “La condenación condicional encuentra su naturaleza en la conveniencia de evitar las penas privativas de libertad de corta duración, admitiendo su carácter perjudicial y criminógeno”(1).

Además, la contención condicional está inspirada en principios humanitarios que impregnan todas nuestras leyes penales de fondo y de forma y que hayan su fundamento en la Constitución Nacional teniendo en cuenta a los llamados primarios, a la personalidad moral de los mismos, la naturaleza del hecho, etc.

La jurisprudencia ha remarcado que “… el legislador ha querido dar un beneficio al hombre que con carácter excepcional, ha tenido la desgracia de caer en el ámbito del derecho penal”(2).

Modestamente creo que la presente ha sido una dura sentencia para los señores Magistrados según mi criterio en el presente caso que comentamos nos encontramos en la situación del fallo citado en el párrafo que antecede un hombre que con carácter excepcional ha tenido la desgracia de caer en el ámbito del derecho penal y por ello no tengo dudas que en atención a la brevedad de la pena a la condiciones morales del imputado se trata de un deportista de prestigio y no de un criminal, que carece de antecedentes no solo criminales sino contravencionales y apreciando que una condena de cumplimiento efectivo le puede producir a su trabajo un daño irreparable una pena ejecución condicional se imponía en el supuesto que hemos desarrollado.

(1) SC Mendoza, Sala II, 5/11/1999, Fiscal vs. Ramos Huenuqueo, Juan Luis; ídem SCBuenos Aires, 30/5/1978, Georgetti Héctor M., ver Código Penal de la Nación Anotado, Lexis Nexis, de Horacio J. Romero Villanueva, p. 85.

(2) CNFed. Crim y Correc., Sala I, 4/4/1986, “González Mario”.